En diciembre del 2007, la piscigranja del Laboratorio de Pesca de la Universidad de Kinki, en la Prefectura de Wakayama, se convirtió en el primer laboratorio en el mundo en “cerrar el ciclo” de cultivo del atún aleta azul del Pacifico (hon-maguro).

Esta fue la tercera generación de los peces obtenidos de dos generaciones de atún que nunca vivieron en la naturaleza, la primera generación proveyó los huevos para la segunda.

Mientras tanto, Hagen Stehr, president de la empresa australiana de acuicultura Clean Seas Tuna, informó que Clean Seas se encuentra en un avance de 85% para cerrar el ciclo para el atún de aleta azul (minami-maguro). Aunque las empresas americanas de atún predicen que para el 2018 todo el atún será producido en piscigranjas, Stehr cree que esto sucederá en el 2010 0 2011.

Sin embargo, Peter Makoto Miyake, un consultor de la Japan-Tuna Fisheries Cooperative, contradice estas predicciones en aspectos cruciales.

“Lo que las granjas están produciendo en este momento no es atún aleta azul como lo conocemos,” dijo Miyake. “Este es un animal diferente… el sabor es diferentes y también su apariencia.”

Miyake aboga por la estricta aplicación de las cuotas de capturas y la introducción a nivel mundial de un programa de compra de botes pesqueros. El argumenta que se podría compensar a los pescadores que dejan la industria y reducir el tamaño de la flota atunera mundial.

Miayake y otros expertos creen que una reducción inmediata de 50% de la cuota total (TAC) podría permitir que las poblaciones recuperen sus niveles sustentables.

Este esquema de TAC parece ofrecer la mejor oportunidad para salvar al atún azul silvestre de la extinción, debido a que las poblaciones de algunas especies se han reducido. La desaparición de las poblaciones del bacalao del Norte del Atlántico un claro ejemplo de este fenómeno. Actualmente, el atún azul es considerado como sobre-explotado.

Fuente: The Japan Times