Por: Gisella Canales Ewest
(La Prensa).- El sector pesquero de Nicaragua se encuentra en una profunda depresión pues en la actualidad la producción de mariscos está prácticamente varada, debido a que las exportaciones son nulas. Datos de la Cámara de la Pesca de Nicaragua (Capenic) reflejan que desde hace tres meses las exportaciones de los productos del mar como la langosta y el camarón de mar han caído estrepitosamente, lo cual ha venido a “engordar” los inventarios.

Se estima que hay unas 500 mil libras de langosta almacenadas, y unas 200 mil libras de camarón. Cada libra de langosta podría venderse hoy (si hubiera quien las comprara) en 10 dólares, lo que indica que hay unos cinco millones de dólares literalmente congelados.

En el caso del camarón, calculando a unos 2.2 dólares por libra, se puede afirmar que en inventario hay unos 440 mil dólares esperando a ser comercializados.

La caída de las exportaciones de estos productos de lujo como la langosta (principalmente) y el camarón, se deben a las escasas ventas de esos productos en Estados Unidos y Europa, lo cual a su vez se debe a la recesión económica que agobia a las grandes potencias.

“Hay bastante producto congelado, a pesar que se ha estado produciendo a una mínima (capacidad), no porque no haya producto, sino porque no se está vendiendo. Salís a pescar y ahí está el producto, pero de nada sirve porque vas a gastar y la recuperación de la venta no está”, afirmó Alfonso González, presidente de Capenic.

A criterio de González, esta es la crisis más grande que ha enfrentado el sector pesquero de Nicaragua, pues además que ha caído la demanda de los productos de exportación como langosta y camarón, los bancos extranjeros no están financiando a los importadores.

“Ya se llegó al momento en que prácticamente no hay ventas, si hacés algo lo hacés para inventario, tenés que tener un capital bien fuerte para aguantar y esperar que el mercado cambie”, sostuvo González.

20 MIL EN EL DESEMPLEO

Armando Segura, director ejecutivo de Capenic, calcula que unas 20 mil personas dependen directamente de la actividad pesquera en la Costa Caribe del país, por lo tanto, si la tarea pesquera está “congelada”, esa cantidad de personas actualmente podría estar en el desempleo.

A nivel nacional se estima que son 55 mil personas las que dependen de la pesca, entre personal de barcos, de plantas de cultivo de mariscos, plantas de proceso y pesca artesanal.

Segura afirma que la zona del Caribe es la que más fuertemente está siendo afectada, pues en esa región no son muchas las opciones laborales.

En cuanto a la búsqueda de otros mercados que no sean Estados Unidos y Europa, para paliar la crisis del sector, Alfonso González considera que “se puede hacer un esfuerzo en pequeñas cantidades en otros países, pero no nos olvidemos que si los países desarrollados y ricos tienen problemas, los otros países están igual o peor”.

En cuanto a la propuesta presidencial de exportar los productos nacionales a países como Rusia e Irán, los representantes de Capenic consideran que los costos son bastante elevados, y que de momento, por la falta de liquidez en el sector, no se podría hacer.

“Pero no hay que descartar ninguno de esos esfuerzos. Lo primero es resolver esta emergencia”, dijo Segura.

ALMACENAMIENTO ES MUY COSTOSO

Grandes cantidades de langosta y camarones se encuentran congeladas desde hace unos tres meses. El máximo de tiempo que pueden permanecer así es un año.

Alfonso González, presidente de Capenic, aseguró que tanto el sector pesquero de Nicaragua, como los importadores en Estados Unidos están enfrentando serias dificultades por los costos que implica mantener congelado todo ese producto.

El almacenamiento, dijo, puede costar entre 3 y 5 centavos de dólar por cada libra al mes, lo cual entonces significaría unos 30 mil dólares al mes entre langosta y camarón.

Ese costo adicional, explicó González, será recuperado cuando se venda el producto.

“Hay algunas cosas que se han estado moviendo (vendiendo) poquito, y otras que no se mueven mucho. La langosta es difícil moverla por su precio, el camarón sí es más fácil pero también hay inventarios”, expresó Segura.

De momento, dice González, mientras la actividad pesquera está varada, se podría aprovechar para transformar parte de la flota de buceo, pero para ello se requiere financiamiento.

“Se puede aprovechar en este momento hacer un programa de crianza de peces, que tiene un gran futuro y que sería muy bueno para Nicaragua, para la Costa Atlántica y para la industria pesquera, pero para eso también necesitamos financiamiento”, lamentó.

PETICIONES AL GOBIERNO

Armando Segura, director ejecutivo de Capenic, expresó que el sector pesquero requiere una reunión con los directivos del Instituto Nicaragüense de la Pesca y Acuicultura (Inpesca), pero también con las autoridades económicas, como el asesor económico de la Presidencia, Bayardo Arce, y el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN).

“Para evitar que la actividad pesquera se paralice tenemos que pensar en varias acciones, en este momento de crisis ya el Instituto de la Pesca debería estar diciendo “no vamos a cobrar los cánones de pesca; los cánones de pesca son un impuesto especial que sólo la pesca lo paga y que es alto”, explicó.

La solicitud del sector pesquero es que se declare una moratoria para los impuestos que se cobran al sector, que en el caso de la langosta es de 30 centavos de dólar por cada libra capturada.
Otra propuesta es que se establezca un “fondo de rescate”, para evitar que la actividad pesquera se paralice.

“El sector no está quebrado, porque tiene unas inversiones muy fuertes y tiene unos inventarios también en grandes volúmenes que son de gran valor, pero tiene un problema de liquidez que viene de la comercialización del producto, entonces creo que hay que buscar un fondo de rescate para mantener al sector operando, para que las empresas y los pescadores puedan mantener o reponer inventarios”, precisó el director ejecutivo de Capenic.

La tercera propuesta es aprovechar esta situación de crisis, para empezar a trabajar en el desarrollo de la piscicultura (o cultivo de peces). Hasta el momento la acuicultura sólo se ha desarrollado ampliamente con el camarón.

“El sector de la pesca se va a solucionar en la medida en que se vayan resolviendo los problemas de la economía global, porque somos un sector exportador y dependemos de la economía global, pero hay soluciones internas que podemos hacer para que la actividad no se paralice, para que no se pierdan los empleos”, sostuvo Segura.

DEBE APROBARLO ORTEGA

Cairo Laguna, vicepresidente Inpesca, manifestó que entre las principales preocupaciones de la institución están las repercusiones que tenga en el área laboral esta crisis del sector pesquero.
Laguna considera que es necesario revisar cuáles son las actividades pesqueras que se deben reducir y cuáles aperturar.

“Si la langosta, su demanda, es prácticamente cero, habrá que tomar la decisión de dirigir menos esfuerzos pesqueros a este recurso, para dirigir el esfuerzo, por ejemplo, a la escama, que es mucho más accesible para el mercado local y el mercado internacional”, argumentó

En cuanto a la suspensión de cánones, Laguna expresó que debe “presentarse de manera formal en una propuesta”, para ser llevada al Presidente de la República, Daniel Ortega, para que lo apruebe o rechace, pero de antemano dijo que esa eliminación del cobro de impuestos “restaría capacidad a la administración pesquera”.

“Creo que todos vamos a tener que ceder un poco, vamos a tener que aportar de manera decidida para poder sacar a flote la actividad”, dijo

Según explicó Laguna, anualmente esos impuestos que se cobran al sector pesquero representan unos 20 millones de córdobas, de los cuales una parte va a Inpesca (unos 4 millones de córdobas), otra parte se destina a las municipalidades, y otra parte al Gobierno central.

“Nosotros estamos dispuestos como administración pesquera a ceder todo lo que tengamos que ceder en función que que la situación de la pesca pueda salir adelante”, reiteró.

Fuente: http://www.laprensa.com.ni