Este domingo se publicó en la revista científica “Nature Geoscience” un importante estudio danés, liderado por un docente de la Universidad de Concepción. 

Las zonas muertas en el océano (o zonas subóxicas), son áreas de muy bajo oxigeno, en las que formas de vida superiores como los peces, cangrejos y almejas no están capacitados para vivir. 

Nuevos resultados obtenidos por el grupo de investigación “Centro danés de Ciencia del Sistema Tierra (DCESS)”, liderado por el profesor Gary Shaffer (docente del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción) demuestran que el descuido del calentamiento global podría conducir a la dramática expansión de esas zonas subóxicas en el océano, por un factor de 10 o más, afectando hostilmente a la pesca y a los ecosistemas marinos en el futuro. 

Estas conclusiones han sido presentadas en un documento (“El agotamiento del oxígeno en el océano a largo plazo, en respuesta a las emisiones de dióxido de carbono de los combustibles fósiles”) publicado on-line el 25 de enero en la prestigiosa revista científica Nature Geoscience. 

El profesor Gary Shaffer explica que “esa ampliación de zonas muertas, daría lugar a un aumento de la frecuencia y la gravedad de la mortandad de peces y mariscos, por ejemplo frente a las costas occidentales de los continentes, como Oregon y Chile”.

Con el innovador modelo “Sistema de la Tierra” de DCESS, el profesor Shaffer junto a otros experimentados científicos, han realizado proyecciones que se extienden hacia 100 mil años en el futuro. 

“Si el vuelco de la circulación oceánica se debilita enormemente en respuesta al calentamiento global, tal como en muchos modelos de simulación del clima, dichas zonas de mínimo oxígeno se ampliarán mucho más aún, e invadirán las profundidades del océano”, afirma Shaffer. 

Se cree que los eventos extremos, donde ha ocurrido agotamiento total de oxígeno en el océano hasta llegar a la anoxia (la falta casi total del oxígeno), son los principales candidatos para explicar algunos de los grandes eventos de extinción en la Tierra, como por ejemplo la más grande este tipo, producida al final del periodo geológico Pérmico, hace 250 millones de años. 

Además, mientras esas zonas subóxicas se expanden, nutrientes esenciales son despojados de los océanos por el proceso de desnitrificación. Esto, a su vez cambiaría la producción biológica en las capas superficiales del océano hacia las especies de plancton que son capaces de fijar el nitrógeno disuelto libre. A continuación, esto conduciría a grandes e imprevisibles cambios en la estructura de los ecosistemas del océano y de la productividad, además de otros grandes cambios impredecibles que pueden esperarse de la acidificación de los océanos, la otra gran consecuencia oceánica de la alta concentración atmosférica de dióxido de carbono de la quema de combustibles fósiles.

El profesor Shaffer advierte que, como consecuencia, "el futuro de los océanos, como una gran reserva de alimentos es incierto, por lo que la reducción de las emisiones de combustibles fósiles se necesitan en las próximas generaciones actuales para limitar el agotamiento del oxígeno del océano y la acidificación y sus efectos adversos a largo plazo”.

Gary Shaffer es también profesor en el Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague, y trabaja junto a  los científicos daneses Steffen Olsen y Jens Olaf Pepke Pedersen, quienes están también en el Instituto Meteorológico de Dinamarca y el Instituto Nacional de Actividades Espaciales, Universidad Técnica de Dinamarca, respectivamente. 

Fuente: Universidad de Concepción