Factores como nutrición, temperatura del agua y crecimiento juegan un rol importante en el desarrollo de los huesos del salmón del Atlántico. Una nueva investigación mostró que el nivel natural de vitamina K que se presenta en el alimento de peces para los salmones del Atlántico juveniles es suficiente para el buen crecimiento y la salud de los huesos, desde el inicio de la alimentación hasta la esmoltificación.

Noruega produjo mas de 700 000 t de salmón en el 2007. El desarrollo de deformidades de los huesos presenta un desafío para la industria de la acuicultura. La causa es desconocida, pero la composición del alimento para varias etapas del ciclo de vida del salmón es, probablemente, el factor clave.
 
- Una teoría es que las deficiencias en vitamina K en los peces pueden tener efectos negativas en la mineralización de los huesos. Aunque la investigación mostró que el salmón de cultivo obtiene suficiente vitamina K a través del alimento desde el inicio de la alimentación hasta que ellos alcanzan un peso promedio de alrededor de 100 gr, explicó Robin Ørnsrud, investigador en el grupo de salubridad de los alimentos de la National Institute of Nutrition and Seafood research (NIFES).

Nuevo método para medir la vitamina K en el alimento

El contenido de vitamina K en el alimento de los peces puede variar, depende de las materias primas, y no esta bien documentada. Por consiguiente la vitamina K sintética es agregada al alimento, pero esta es inestable y puede perderse en el proceso. Después de implementar un nuevo método que pocos laboratorios tienen, NIFES es capaz de medir la cantidad de vitamina K agregada al alimento comercial de peces. Es un práctica común establecer la cantidad de vitamina K agregada al alimento.

Perdida sustancial de vitamina K en el proceso de alimentación

Durante la prueba de alimentación que se extendió durante seis meses desde el inicio de la alimentación. Los salmones del Atlántico juveniles en agua dulce fueron alimentados con 0 y 500 mg de vitamina K sintética por kilogramo de alimento.

-  Todos los peces en la prueba mostraron un buen crecimiento y salud. Ni las radiografías ni las pruebas de fuerza de la espina dorsal revelaron alguna diferencia entre los grupos de peces. En otras palabras, aun cuando al pez no se le dio un aditivo sintético recibió una cantidad suficiente de vitamina K. Esto indica que los salmones juveniles necesitan un bajo nivel de vitamina K, y que el contenido natural de vitamina K en los ingredientes de los alimentos de peces pueden ser suficientes para mantener un buen crecimiento de los peces y la salud de los huesos, dijo Ørnsrud.

- Hubo una sorprendente perdida sustancial de vitamina sintética K después del proceso de producción y almacenamiento del alimento. Esto muestra lo importante que es analizar el nivel de vitamina en el alimento que es consumido por el salmón del Atlántico, y no solo indicar la cantidad del aditivo. En vista de las grandes pérdidas de vitamina K en el proceso, es difícil concluir cuanta cantidad de vitamina K puede ser agregada a la dieta con la finalidad de satisfacer los requerimientos del salmón del Atlántico, explicó Ørnsrud.

En la actualidad, se recomienda agregar 10 mg de vitamina K por kilogramo de alimento para salmón. Por comparación, la cantidad recomendada de vitamina K agregada para otros animales varia de 0.05 a 1.5 mg/kg de alimento.

- Esta prueba examinó el requerimiento de vitamina K de salmones juveniles del Atlántico.  El requerimiento durante la esmoltificación y la fase de agua de mar hasta la talla comercial permanece incierto, destacó Ørnsrud.

Contacto:
Robin Ørnsrud, NIFES
Telephone: +47 41 45 98 57
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Fuente: NIFES