(El Correo Digital). Adiós a la trucha fácil. La temporada de pesca que se abrió el domingo, día 18, ha comenzado con una de esas noticias que cierra una era y abre otra. La Diputación foral alavesa ha decidido poner fin a las repoblaciones de truchas comunes de piscifactoría, una práctica habitual en los últimos tiempos. ¿El motivo? La contaminación genética por la hibridación -mezcla- de los peces. Había llegado a tal grado en algunos tramos de río que la población autóctona, la nacida en los cauces, estaba a punto de desaparecer.

 

Ramiro Asensio, biólogo de la Federación Alavesa de Pesca, recuerda que las sueltas fueron una solución ante la presión que sufrían muchos ríos por parte de los aficionados. «Las únicas de las que se disponía eran de origen centroeuropeo, de un linaje genético diferenciado del autóctono hace muchos miles de años. Había buena intención, pero el resultado ha sido un desastre que se ha confirmado con el desarrollo de las técnicas de análisis genético puestas en marcha en los laboratorios de Zoología de la Facultad de Farmacia de la UPV», asegura el experto.

La consecuencia de esa hibridación era que las nuevas truchas salidas de esa mezcla ven mermadas su capacidad de supervivencia. «No luchan. Son tontas. las llamamos de plástico», en palabras de un aficionado.

La federación alavesa recuerda que muchas administraciones ya habían prohibido las repoblaciones de las comunes. La Diputación foral comenzó en 1990 a limitar las sueltas de alevines de origen centroeuropeo. En 1998 las anuló por completo y marcó zonas en las que no se volvería a hacer ninguna repoblación. Pero será a partir de esta temporada cuando se deje definitivamente de soltar trucha común. De momento, serán sustituidas por arco-iris, procedentes de Estados Unidos, que son incapaces de hibridarse con las autóctonas. La medida es transitoria para paliar el efecto que puede producirse en algunos cotos populares con muchos aficionados. «En próximas campañas se anularán todas las sueltas», afirma Ramiro Asensio.

«Habrá mucha presión»

Éste es el panorama que se han encontrado los 9.450 aficionados alaveses a la pesca en una campaña que se prolongará hasta el 31 de julio, cuando se vuelva a cerrar la veda. El biólogo de la federación defiende la necesidad de mantener algún coto intensivo con repoblaciones puntuales «porque habrá mucha presión», añade.

En estos momentos, sólo existe un río en Álava, cuyo nombre se conserva en secreto, donde las truchas del país mantienen su pureza en un 100%.

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