Por: Alexei Barrionuevo
Traducción: Aquahoy
SANTIAGO (The New York Times).- Cuando un virus devasto las poblaciones de salmón de crianza en Chile, las principales empresas de la industria despidieron a miles de trabajadores, y se trasladaron mas al sur a los largo de la costa. Pero el virus se fue con ellos.

El mes pasado, el Gobierno chileno empezó a implementar medidas para mejorar las condiciones sanitarias y ambientales de la industria. Pero los productores esperan mayores perdidas este año, debido a que el virus continúa matando a millones de peces que tenían como destino a EEUU y otros países.

El Gobierno y los representantes de la industria dijeron que ellos ya tomaron medidas importantes para mejorar las formas de crianza de salmón. Pero los problemas persisten, indican los críticos, revelando que ni la industria ni el gobierno han comprendido la necesidad para implementar los cambios requeridos para proteger no solo a los consumidores y el ambiente, sino también a una de las mas importantes industria chilenas.

No son las únicas preocupaciones. En medio de la crisis del virus, Chile ha continuado criando salmón para exportación con químicos y medicamentos no aprobados para su uso en EEUU y Europa, según los documentos de los reguladores.

Mientras que la Food and Drug Administration (FDA) de EEUU indica que Chile ha hecho algunos progresos para resolver los problemas, mantiene por el momento las importaciones chilenas de pescado de crianza bajo especial escrutinio.

Los funcionarios del gobierno chileno y los representantes de la industria dijeron que los problemas son parte del crecimiento de una industria de US$ 2 billones que en menos de dos décadas se convirtió en el segundo exportador mundial y el principal proveedor de salmón a EEUU.

El virus que aflige a los peces, la anemia infecciosa del salmón (ISA), no es peligrosa para los humanos, destacaron. Pero después que The New York Times informó sobre el pescado de crianza chilena durante el año pasado, algunos compradores, como el supermercado Safeway, restringieron las importaciones de Chile.

Los problemas estimularon al gobierno chileno a tomar medidas para mejorar los controles. El año pasado, SERNAPESCA triplicó sus inspecciones del salmón de crianza, destacó Felix Inostroza, director de la agencia.

Entre otras cosas, las medidas vienen siendo discutidas en el Congreso chileno, y se espera que se aprueben antes de abril, lo que podría reducir la densidad de salmones en las jaulas, en los lugares en donde la densidad de cultivo es bastante alta y que ha contribuido a la diseminación del virus, y reducir el uso de antibióticos.

Las autoridades también planean organizar los permisos de acuicultura en “vecindarios”, donde las empresas de salmón trabajaran con periodos de descanso entre ciclos de producción, dando al ambiente marino el tiempo necesario para recuperarse, indicó Rodrigo Infante, gerente general de SalmonChile.

Pero los grupos ambientalistas dijeron que ellos continuaran con la presión para lograr cambios. “No es suficiente para que la industria se limpie voluntariamente” dijo Andrea Kavanagh, administradora de Salmon Aquaculture Reform Campaign para Pew Environment Group en Washington.

“Por largo tiempo, el gobierno ha cedido a la conveniencia de la industria” agrego Kavanagh “permitiendo el uso de químicos peligrosos para el ambiente así como para los consumidores.”

Su grupo obtuvo informes de las inspecciones de la FDA, en donde se muestra que los productores chilenos usan tres químicos que están prohibidos en EEUU (ver nota aparte).

Los representantes de la industria y del gobierno chileno dijeron que los químicos no son peligrosos para los consumidores cuando se usan de la forma correcta. “Debido a que el uso de una sustancia no esta permitido su uso, no necesariamente posee riesgo para la salud humana,” explicó Alicia Gallardo, jefe de la unidad de acuicultura de SERNAPESCA.

Pero las empresas chilenas han luchado por cumplir con las regulaciones de otros países, particularmente ellos enfrentan con la bacteria parasitaria, rickettsia, diseminada por los piojos de mar, que causan lesiones propensas a las infecciones.

La industria esta usando tratamientos antiparásitos como emamectin benzoate, un pesticida para tratar las infestaciones de piojos, y antibióticos para controlar las infecciones resultantes.

Los funcionarios de la FDA indicaron que el emamectin puede ser usado en casos limitados en EEUU, pero es uno de los tres químicos prohibidos que fueron destacados en los documentos de las inspecciones de la FDA del mes de abril del año pasado.

Los otros fueron el ácido oxolinico y el antibiótico flumequine, según los reportes de inspecciones de la FDA solicitados por el Pew Environmental Group.

Copias de los documentos fueron entregados al The New York Times y fueron autentificados por los funcionarios de la FDA, en donde se incluye a Donald Kraemer, subdirector en la oficina de salubridad de los alimentos de la FDA.

En respuesta a los hallazgos del año pasado, Kraemer dijo que la FDA puso a tres empresas (Cultivadores del Salmones Linao Ltda., Empresas Aquachile y Alimentos Cuisine Solutions) en una “alerta importante”, el cual requiere que ellos prueben que sus embarques están libres de medicamentos.

La FDA levanto la alerta después de que las empresas implementaron controles adicionales, explicó Kraemer. De mayo a julio, la FDA también incremento el número de muestras para sus evaluaciones a las importaciones de pescado provenientes de Chile. Ninguna de las pruebas de la FDA adicionales dio positivo para algún medicamento prohibido. Pero, Kraemer dijo que la FDA no tiene una forma adecuada para evaluar el emamectin.

Empresas Aquachile declinó comentar las inspecciones de la FDA.

Alex Miquel, presidente ejecutivo de Alimentos Cuisine Solutions, informó que desde que ellos fueron notificados de sus violaciones en octubre, la empresa empezó a evaluar cada lote de salmón que ellos compraban de otras empresas.

En una respuesta por email, Álvaro Jiménez, director de las operaciones en Chile de Marine Harvest, que controla Cultivadores, resalto que la alerta de la FDA no se baso en la detección de residuos de medicamentos en el pescado, pero en los documentos se detallan los procedimientos de control de medicamentos en la planta. “Ahora estamos cumpliendo con los requerimientos” dijo Jiménez.

Las empresas chilenos no han dejado de usar medicamentos, informó Kraemer de la FDA. Han incrementado el “periodo de retiro” para el pez (longitud de tiempo que ellos dan al pez después que han sido tratado con medicamentos” dijo Kraemer.

Esto no ha dejado satisfecho a la FDA y prepara un “sistema de revisión” para el mes de marzo en Chile, en donde trabajaran con sus contrapartes chilenos (SERNAPESCA), para direccionar como el país debe luchar contra las enfermedades de los peces.

“Necesitamos ser capaces de conocer si ellos pueden controlarlo en su lado del océano, de esta forma no tendremos que hacerlo en nuestro lado,” destacó Kraemer.

Los funcionarios del gobierno chileno, preocupados por las perdidas de trabajo en el sur, dijeron que están determinados a reformar la industria. “Pero esto tiene que ser con incentivos” dijo Hugo Lavados, Ministro de Economía de Chile.

En noviembre, el gobierno anunció que proveerá US$ 120 millones en garantías de préstamos para ayudar a los productores a alcanzar rápidamente las nuevas regulaciones. Pero este año, los productores estiman que la producción de salmón se reducirá en cerca de 30%, dijo César Barros, presidente de SalmonChile.

Fuente: The New York Times