(CORDIS). Según un estudio realizado por investigadores neerlandeses y franceses, la acidificación de los océanos, causada por las emisiones de dióxido de carbono (CO2) antropogénicas, pone en grave peligro el futuro de algunas especies de moluscos comestibles que son muy apreciadas en el mundo, como el mejillón y la ostra.

 

Se calcula que el mar absorbe cada día 25 millones de toneladas de CO2, lo cual aumenta su nivel de acidez. Desde el principio de la era industrial, el pH del océano ha disminuido en 0,1 unidades. Se prevé que baje 0,4 unidades más antes del final del siglo.

Los moluscos dependen de la existencia continua de concentraciones de iones carbonatos para producir el carbonato cálcico necesario para formar su concha. Sin embargo, la acidificación merma los niveles de iones carbonatos. Algunos estudios han demostrado que ese desequilibrio ralentiza la producción de carbonato cálcico por parte de organismos marinos como el coral, las algas y el fitoplancton.

Ahora, científicos del Instituto de Ecología de los Países Bajos (NIOO) y el Laboratorio Oceanográfico del Centro Nacional de Investigación Científica francés (CNRS) han estudiado los efectos de estas condiciones de acidez en el mejillón y la ostra.

Sus hallazgos, que se publicarán en Geophysical Research Letters, indican que el cambio del nivel de pH de los mares del planeta pone en grave peligro a los mejillones y las ostras, como ocurre con otros moluscos.

Valiéndose de cisternas de agua marina controlada, los investigadores estudiaron los moluscos a medida que agregaban CO2. Observaron que la capacidad de los mejillones y las ostras para formar su concha se redujo un 25% y un 10% respectivamente en agua marina que contenía los niveles de CO2 que se prevén para el año 2100: 740 partes por millón de volumen (ppmv). Las conchas de los moluscos se disolvieron por completo cuando el CO2 llegó a 1.800 ppmv.

Se trata de datos preocupantes, dada la importancia de estos moluscos para la biodiversidad y la economía. En los últimos 30 años, la producción mundial de moluscos ha aumentado a un ritmo anual de casi el 8%. En 2002 alcanzó los 11,7 millones de toneladas, con un valor comercial correspondiente de 10.500 millones de dólares (7.900 millones de euros).

Los moluscos y las ostras desempeñan un papel importante en el medio ambiente. Funcionan a modo de «ingenieros de los ecosistemas», puesto que regulan los flujos de nutrientes y energía en las aguas litorales y crean hábitats para otras especies. Además, son una fuente de alimento importante para las aves.

Los investigadores han concluido que cualquier reducción de la población de estas especies de moluscos tendría consecuencias de gravedad para la biodiversidad litoral.

Los investigadores subrayan que, para evaluar plenamente las repercusiones de la acidificación de los océanos, es necesario seguir investigando la capacidad de adaptación a largo plazo de estos organismos al progresivo enriquecimiento en CO2.

Se prevé que estas cuestiones sean objeto de una propuesta de proyecto sobre la acidificación de los océanos que se presentará para su financiación por el Séptimo Programa Marco (7PM)

Fuente: http://cordis.europa.eu