PIURA (El Comercio).- A pesar de ser una de las actividades más rentables actualmente en Sechura (Piura), la crianza y extracción de conchas de abanico se desarrolla de una manera informal y en condiciones higiénicas que recién se empiezan a mejorar ahora que están a punto de llegar funcionarios europeos con la potestad de prohibir la exportación del molusco si consideran que no están aptos sanitariamente.

En Sechura existen 126 organizaciones que desde hace 5 años se dedican a esta actividad que se encuentra en un verdadero boom. El año pasado se exportaron 30 millones de manojos de conchas de abanico de las cuales el 98% se dirigió al mercado europeo. Sin embargo, no existen extractores que cuenten con autorización del Ministerio de la Producción.

Los marisqueros son sobre todo pescadores artesanales que han lotizado el mar de diversas caletas de Sechura anclando pequeñas banderas (costales negros y blancos) para indicar su territorio. Ellos están organizados en asociaciones.

“No hay predisposición de los funcionarios públicos para el ordenamiento de la bahía, pese a que lo hemos solicitado en reiteradas ocasiones”, señaló Aurelio Poso Tornel, presidente de la Asociación Beatitas de Umay.

Su ilegalidad hace que tampoco tengan derechos y por ello tienen constantes enfrentamientos con otras pesquerías como la que se realiza en boliche y la pesca industrial de anchoveta.

Para preservar la biodiversidad, el Instituto del Mar del Perú (Imarpe) declaró como zonas de núcleo (intangibles) los puertos de Parachique, Matacaballo y Vichayo. Sin embargo, desde el 2004 más de 50 asociaciones vienen realizando esta actividad dentro de esas zonas.

Tornel sostiene que son ellos los que han vuelto a sembrar y repoblar esos puertos. “Nosotros con nuestra actividad preservamos las conchas de abanico”, sostuvo.

El director regional de la Producción, Felipe León Tito, señaló que para acceder a las áreas de repoblamiento se deben cumplir ciertos requisitos. “Ninguna asociación cuenta con autorización”, sostuvo. Al señalársele que existen más de cien grupos que ya se dedican a esta actividad, indicó que “para apoyar en la formalización se está realizando un catastro acuícola”.

“Obtener permiso es muy costoso. Gastamos más de S/.5.000 en hacer papeles”, dijo Carlos Preciado Rosales, de la Asociación Jesús Príncipe de Paz.

SANEAMIENTO

Junto a la informalidad, el otro problema es la contaminación. Katy Viza, administradora del centro de procesamiento primario Isabel Gómez de Viza, está preocupada por la visita de las autoridades sanitarias de Europa el próximo mes. “Hay mucha contaminación y la gente bota todo al mar”, indica.

Hace 5 años la bahía de Sechura quedo inhabilitada para la exportación de los productos luego de la supervisión europea. Ahora, se ha acondicionado un moderno desembarcadero en Parachique con determinados parámetros sanitarios.

“Considero que estamos al 70% de lo que necesitamos para pasar la inspección. Tenemos que retirar las embarcaciones industriales de las cercanías de los muelles pues generan mucha contaminación. Eso haremos en los siguientes días y con ello el puerto quedará limpio”, sostuvo Harold Benites Morales, administrador del desembarcadero de Parachique.

“A raíz del repoblamiento se dejó de emitir la autorización para esta actividad, pero con la llegada de la autoridad sanitaria las obras en el desembarcadero tienen un gran avance”, sostuvo Benites.

DATOS

-Mañana o el jueves la Dirección Regional de la Producción obtendrá los resultados del catastro acuícola, necesarios para iniciar la formalización de esta actividad extractiva.

-La cosecha de la concha de abanico se realiza luego de cuatro a seis meses de la siembra. Esta es una actividad rentable porque sus ganancias son el doble o triple de su inversión.

-Cada marisquero es dueño de un corral de los que sacan cada día unos 500 manojos de concha de abanico valorizadas en S/.3.000, aproximadamente.

-Esta actividad también se realiza en las caletas de Chimbote, Callao, Pisco y otros puertos del país.

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