(La Gaceta).- Técnicos de Flora y Fauna Silvestre y Suelos monitorearon durante un año una experiencia. El informe dice que el desarrollo no fue importante debido al nivel del frío del agua.

La acuicultura -o técnica de cultivo de animales en cautiverio en agua dulce o marina- es una actividad alternativa de las producciones tradicionales y es incipiente en Tucumán, ya que puede adaptarse a los procesos ordinarios de las fincas. Hace tiempo que las experiencias comenzaron con la trucha (salmónido), una de las especies de mayor producción y rendimiento comercial, pero la comercialización tuvo su correlato a niveles casi domésticos o a escala familiar. Ultimamente, al menos tres emprendimientos privados y uno oficial se volcaron hacia esquemas productivos de variedades exóticas (no autóctonas), como el pacú.

A Tucumán llegaron hace un año más de 50.000 ejemplares -la mayoría adquiridos por particulares-; entre ellos, unos 5.000 fueron destinados a los piletones de El Cadillal para realizar la experiencia de adaptación de la especie a los avatares climáticos tucumanos.

“El lechón de río”

Cabe citar que el pacú, también llamado piraí o mbiraí, es un pez robusto de forma ovoide y aplanada, con coloraciones que van del dorado claro al marrón oscuro y laterales manchados con amarillo rojizo hasta el naranja. Vive en los ríos de mucho caudal y en su adultez llega a pesar hasta 22 kilogramos. El “lechón de río” -como se lo conoce comúnmente- tiene en el Litoral argentino su hábitat natural. En cautivero se llegó a producir 250.000 kilogramos de carne para comercializar durante 2008.

Esta primera experiencia en Tucumán fue plasmada en el informe de la Dirección de Flora, Fauna Silvestre y Suelos (Dffsys), tras un año de evaluar la adaptación del pacú a los rigores climáticos de la provincia, tanto en la Estación de Piscicultura de El Cadillal como en las zonas donde están emplazados los emprendimientos. Los monitoreos de adaptación de esta especie -cuya temperatura ideal de agua es de entre 25ºC y 28°C- apuntaron a los parámetros biológicos y ambientales y a pruebas de técnicas de manejo de la población y del ambiente. Las conclusiones fueron las siguientes:

pérdida de peso. -Las bajas temperaturas del otoño y del invierno tucumanos producen un fuerte estrés en las poblaciones, lo que interrumpe la alimentación. Por debajo de los 15°C del agua, se inicia en los ejemplares un proceso de inhibición en el sistema de enzimas digestivas y se genera un proceso de falta de asimilación del alimento y, por ende, la

•La falta de alimentación predispone a los ejemplares a distintas enfermedades (tuberculosis, fungosis, podredumbre bacteriana de aletas, entre otras) y también los torna sensibles a las irritaciones de la piel y al ataque de parásitos y de predadores.

•Para atenuar tanto el frío del ambiente como el del agua, resulta imprescindible implementar sistemas de protección en los lugares donde se encuentran las poblaciones, para mantener la temperatura adecuada. En esta primera experiencia, se utilizaron cobertores antiheladas, estufas y calentadores sumergidos y membranas varias.

•El nivel de mortandad respecto de los planteles iniciales de pacú rondó el 50% en la mayoría de los emprendimientos.

•Esta situación llevó a la conclusión de que es necesario contar con un informe más detallado sobre las zonas de la provincia con condiciones y geografías adecuadas para la cría de esta especie exótica.

•En una primera aproximación, las áreas más adecuadas serían las que cuenten con fuentes naturales de aguas calientes y en volúmenes suficientes.

•Los técnicos de la repartición también precisaron que se necesita un contacto más directo con los acuicultores y con los técnicos abocados a las experiencias en Tucumán, a fin de ajustar cualitativa y cuantitativamente las dietas y las técnicas de manejo y de sanidad.

•En el mejor de los casos, los ejemplares obtenidos al cabo de un año de trabajo alcanzaron un peso entre 200 y 250 gramos. Corresponde destacar que debido a la gran heterogeneidad en los tamaños, el promedio ronda los 100 y 150 gramos.

•Los costos de la cría del pacú, referidos a la alimentación y a la implementación de sistemas de calefacción, no fueron cuantificados aún, ya que el ciclo de desarrollo para determinarlo requiere al menos 24 meses. Pero, en principio, los técnicos consideran que, en las actuales condiciones, son elevados para competir con éxito económico respecto de otras zonas productoras del país.

Finalmente, el director de la Dffsys, Manuel Imbert, recomendó a los productores interesados en la cría de pacú que antes de realizar la inversión soliciten el asesoramiento de profesionales y de técnicos idóneos en la materia, ya que las erogaciones son importantes y los resultados finales aún no se dieron.

También recordó que para desarrollar actividades relacionadas con la acuicultura, los inversores deben contar con la autorización de la Dffsys. Las consultas y trámites se realizan en las oficinas de Córdoba 1.039, primer piso, todos los días hábiles de 8 a 13.

Fuente: http://www.lagaceta.com.ar