PUERTO DEL ROSARIO (ABC).- Desde hace cuatro años, está prohibida la captura del mejillón majorero (Perna, perna) en las costas de Fuerteventura. A pesar de ello, agentes de Medio Ambiente requisaron en el último trimestre de 2008 más de 140 kilos de este molusco y tramitaron once infracciones por marisqueo. Los infructuosos intentos de recuperación, unido a la disminución de la talla y densidad del molusco en los últimos años han llevado al Cabildo y a la ULPGC a instalar en el sur de la isla un método de cultivo extraído de Noruega.

El mejillón es, junto con la lapa majorera, el único molusco sujeto a una regulación marisquera en Canarias, a través del Real Decreto 134/1986, con el fin de frenar su desaparición, ya que desde los años setenta está sometido a una presión extractiva superior a su capacidad de regeneración. Aunque lleva cuatro años prohibida su captura, agentes de Medio Ambiente del Cabildo majorero tramitaron once infracciones por marisqueo y localizaron más de 140 kilos de mejillones, además de varios kilos de percebes y lapas en varios municipios de la isla.

El Cabildo de Fuerteventura y el grupo de investigación de Acuicultura de la ULPGC, a través de la empresa gallega Gestenaval, han puesto en marcha un proyecto de investigación destinado a evaluar la posible producción de mejillones en las costas majoreras. Según la consejera de Medio Ambiente del Cabildo, Natalia Évora, «la iniciativa persigue recuperar esta especie autóctona y, posteriormente, su comercialización a través de las cofradías de pescadores de la isla». Además, recordó que este proyecto también intenta que «no se sigan explotando las costas de la isla».

Mejillón de Barlovento

El mejillón majorero aparece de forma natural únicamente en las costas de Barlovento de Fuerteventura, donde las condiciones oceanográficas son más severas y los regímenes de vientos más acusados. Por este motivo, el Cabildo ha implantado este sistema, que por primera vez se instala en España, en las zonas de Punta Pesebre, Punta de Jandía y Ajuy.

El sistema denominado smart-farm para las aguas abiertas ha sido aplicado en Noruega y según la empresa encargada de las instalaciones es la más idónea para las aguas de Barlovento, ya que estos dispositivos están acondicionados incluso para zonas de fuerte oleaje.

El sistema consta de tres estructuras, cada una compuesta de dos tubos paralelos de unos 125 metros de longitud a los que van soldadas varias redes, preparadas para que se adhieran a ellas las larvas de mejillones. Con esta técnica se intentaría que el crecimiento del molusco se produjera sin salir del agua en ninguna fase del cultivo y permaneciendo siempre en una zona óptima en cuanto a condiciones de luz, temperatura, oxígeno y nutrientes. Además, estas estructuras están alejadas al menos un kilómetro de la costa y los tubos apenas sobresalen del agua por lo que causan menos impacto visual que otras técnicas y aportan seguridad para la navegación.

Conscientes de la riqueza paisajística y marina de la isla, el Cabildo y la ULPGC han implantado un sistema denominado smart-farm, formado por unos cabos o maderas que durante meses flotan en mar abierto y luego son recuperados en tierra con animales adheridos. De esta manera, «se respeta el medio ambiente, ya que al estar basado en la fijación natural no se dañan los ecosistemas al raspar las rocas en busca de ejemplares jóvenes», matiza la consejera.

Asimismo, la Consejería regional de Medio Ambiente está experimentando en la zona de Sotavento otro proyecto, que utiliza el sistema de bateas, similar al usado en las costas gallegas. Estas infraestructuras han empezado a ubicarse en la costa de Tarajalejo (Tuineje) y Montaña Roja (La Oliva).

Fuente: http://www.abc.es/