GUAYAQUIL (El Telégrafo).- Tres mil alevines (cría de peces de agua dulce)  tiene en su pequeña piscina Jaime Benítez, quien habita en el recinto Loma de Hojarasca del cantón Babahoyo. Él decidió incursionar en la piscicultura porque le pareció una actividad interesante y conveniente desde el ámbito económico.

Benítez recuerda que en su  terreno de apenas una hectárea cultivaba arroz, soya y maíz, que no le dejaba buenos ingresos económicos debido a las pequeñas cantidades que recogía. Sin embargo, ahora con la cría de peces -que no ocupa la totalidad de sus tierras- tiene la expectativa de mejorar sus ingresos.

Sabe que los pescados se venden por libra y cría miles. Esto le da ánimo y mientras crecen los animales, él continúa con el cultivo de productos agrícolas de ciclo corto en la parte de terreno que no destinó para la piscicultura.

Al igual que Benítez, cientos de agricultores y habitantes de sectores rurales de la Costa, Sierra y Amazonía decidieron dedicarse a esta actividad como alternativa de producción o como única fuente de ingresos económicos.

Esta labor, que recupera espacio en el país, se realiza aprovechando el gran potencial hídrico que tiene el territorio nacional, que permite la cría en cautiverio de especies nativas de diferentes zonas.

Por la década de los 80 la actividad piscícola era elevada, en especial en la Sierra, debido a que los costos para su implementación eran bajos. Sin embargo, factores como la falta de recursos, la escasa capacitación a los productores, la baja difusión de la importancia de esta práctica y el incremento de precio en los insumos, impidieron que continuara su desarrollo.

Hasta el 2006, pobladores de la Sierra eran los que más se dedicaban a la crianza peces nativos como la trucha.  De acuerdo con un censo del Centro de Investigaciones Acuícolas Papallacta, que ahora está adscrita a la Subsecretaría de Acuacultura, hace tres años había 213 criaderos en la región interandina.

Sin embargo, según un censo realizado en 2008 por la Subsecretaría de Acuacultura, la situación varió, ya que se determinó que el mayor número de criaderos de peces nativos se encuentran en la Amazonía, donde existen 1.500 piscinas.

Mientras que en la región interandina hay 300, en las cuales predomina el cultivo de trucha.

En la Costa la situación es diferente, ya que es una zona que en su mayoría se dedica al cultivo de camarón, la práctica de la piscicultura es baja. Pero los diferentes problemas que sufrió el sector camaronero han incentivado para que los pequeños y medianos empresarios de esta actividad incursionen en la crianza de peces, entre los que predomina la crianza de tilapia para exportación.

Por ello, la mayoría de las piscinas fueron construidas en primera instancia por los acuacultores, con la finalidad de tener -en algunos casos- una fuente nueva de recursos y otros para diversificar su producción.

Durante el censo camaronero que realizó la Subsecretaría de Acuacultura el año pasado, la entidad determinó que en la Costa existen 6.000 hectáreas de terrenos en los que se practica la piscicultura, que demuestra un crecimiento considerable, pues anteriormente esta labor no tenía mucha acogida.

Según datos del organismo de control, los cultivos de especies nativas que predominan en Ecuador son de tilapia,  trucha, chame y cachama (esta última tiene mayor concentración en la Amazonía).

En la actualidad, la piscicultura es apoyada por programas de capacitación y de provisión de insumos. Entre ellos se destacan dos: el plan piloto de acuacultura rural artesanal manejado por la Subsecretaría del ramo en el Litoral y el plan Jacalurco, que es promovido por el gobierno provincial de Pastaza.

En la Costa este programa ha enganchado a agricultores  “decepcionados”.

Ese es el caso de Luis Tenecora y Rosario Calle, de 64 y 47 años, respectivamente, quienes viven en el recinto El Mango de la parroquia Taura, provincia del Guayas. Aseguran que por las fuertes lluvias de los inviernos anteriores perdieron sus cosechas varias ocasiones, que les generó problemas económicos.

Por ello, ahora se asociaron y cultivan tilapia en una piscina de 100 metros cuadrados, aunque no han abandonado el cultivo de productos agrícolas de ciclo corto.

Tenecora señala que esperan que la primera cosecha sea excelente, ya que luego de cultivar las tilapias y dependiendo el peso las podrán vender. “Si resulta buena la venta continuaremos con el negocio”, dice Tenecora.

Al igual que Tenecora y Calle, 36 pequeños agricultores del Litoral participan en este programa, que tiene como finalidad impulsar la seguridad alimentaria y brindar otras fuentes de negocios a los agricultores.

Para que los 36 agricultores puedan poner en práctica sus conocimientos sobre la piscicultura, la Subsecretaría de Acuacultura los ayuda gratuitamente con la construcción de piscinas, los alevines, el balanceado, balanzas y atarrayas.

La técnica de la Subsecretaría y una de las encargadas de hacer de controlar las piscinas, Daniela Hill, explica que cuando son construidos los criaderos los participantes reciben los alevines para iniciar la cosecha. Luego de cuatro días un equipo de técnicos regresa al sitio con el alimento de los peces y una semana después revisan el estado de los mismos.

“Las visitas son cada diez días, aquí se los pesa y se revisa su evolución, pues en seis meses el pez ya tiene un desarrollo óptimo para su consumo”, expresa Hill, quien agrega que previo a todo el proceso el sector interesado es capacitado en lo concerniente al cuidado de las especies.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) entregó un aporte de 50.000 dólares, con los cuales la Subsecretaria ha entregado desde agosto de 2008 los insumos necesarios a los primeros participantes.

El director de proyectos y cooperación internacional de la Subsecretaría de Acuacultura, Fabián Jijón, manifiesta que el plan ha tenido un impacto y una acogida positiva, que permitirá que una vez terminada la primera fase del programa piloto se estructure un  manual de piscicultura básica para que toda persona –en especial los campesinos- interesada en esta actividad lo haga de una manera más sustentable.

Jijón explica que cualquier lugar donde hayan fuentes de agua segura sirve para el cultivo de peces nativos, por lo que “el programa escogió lugares cercanos a los ríos pero que no sean susceptibles a las inundaciones para que las infraestructuras estén seguras. En este sentido se seleccionaron poblaciones como Yaguachi, Jujan, Samborondón, Salitre que tienen muchos ríos a su alrededor.  Ahí se inició el proyecto”, dice.

Hasta el momento en la Costa existen 15 piscinas donde se cosechan especies nativas como tilapias, chame y cachama. La primera se construyó en el recinto El Guarumal de Daule, mientras que la última fue en Salitre.

En la parroquia Madre Tierra, en la provincia de Pastaza, el gobierno provincial ejecutó en 2007 el programa Jacalurco, que consiste en dinamizar la producción piscícola basado en una nueva línea genética de tilapia que permita un recambio de reproductores y, por ende, un mejor producto.

Según el director de Desarrollo Sustentable de la Prefectura de Pastaza, Oswaldo Valverde, Jacalurco se ejecutó ante la necesidad de preservar y proteger la fragilidad del ecosistema de la región amazónica, mediante la implementación de sistemas piscícolas que a nivel de campo fomenten la diversificación y la autosustentabilidad.

Explica que el proyecto generará alevines de especies nativas e introducidas en el país que podrán ser criadas por las comunidades que participen en el plan.

El proyecto que arrancó en junio de 2007 y que tuvo una inversión de 213.000 dólares -entre infraestructura física y gastos operacionales-, ha capacitado a 430 personas. Además, se han construido desde esa fecha 160 estanques y se han entregado 300.000 alevines para su crianza.

Una parte de los cultivos de tilapias fue para el consumo de los piscicultores y otra para la venta en el mercado local.

Para este año el programa Jacalurco ha destinado una inversión de 150.000 dólares, que serán utilizados para la construcción de estanques y  en la dotación de alevines de peces nativos para continuar con esta actividad.

Fuente: http://www.eltelegrafo.com.ec/