CHICAGO.- Los salmones silvestres jóvenes infestados con piojos de mar no solo llevan la carga de los parásitos, además tienen una mayor probabilidad de ser atrapados por los predadores que sus compañeros de clase sin problemas de infestación.

La investigación, presentado el 5 de febrero en una reunión de la American Association for the Advancement of Science, agrega evidencia de que la acuicultura puede afectar a algunas poblaciones silvestres en formas inesperadas. Los  científicos están desentrañando la red de interacciones entre los peces de crianza y silvestres, una red que incluye parásitos, antibióticos, alimentos para peces y los humanos quienes consumen cada año mas de 9.0 millones de toneladas de pescado de crianza.

Cuando los juveniles de salmón (1 pulgada de longitud) rosa y chum nadan río abajo hacia el mar abierto en el Pacifico norte, muchos pasan cerca de las jaulas de acuicultura. Normalmente existe poco traslape de los hábitats adultos y juveniles (los peces jóvenes y viejos viajan en diferentes círculos) y la mayoría de peces no son afectados por los parásitos, como el piojo de mar, hasta que son adultos. Pero cuando los peces juveniles silvestres nadan a través del área de una piscigranja, los piojos de mar que son prevalentes en las jaulas de acuicultura pueden afectar a los juveniles.

No solo los piojos de mar aspiran la sangre de los peces jóvenes, las heridas son puertas abiertas a bacterias y virus dañinos. Investigaciones previas sugieren que la mortalidad juvenil relacionada a las grajas infestadas de piojos de mar puede ser de hasta 95% manifestó Martin Krkošek de la University of Washington en Seattle.

Ahora Krkošek reporta que los peces infestados tienen un comportamiento mas aventurado, convirtiéndolos en presa fácil para los smolts de salmón coho de 3 a 4 pulgadas, uno de los principales predadores de los juveniles rosa y chum.

Krkošek y sus colegas implementaron tanques con grupos pequeños de juveniles, algunos de los cuales fueron infestados con piojos de mar. Los científicos entrenaron a que los peces esperen el alimento en el centro expuesto del tanque, de vez en cuando simulaban la presencia de un predador (ave). Los peces sanos se dispersaron rápidamente, pero los peces infestados con piojos de mar demoraron mas en buscar una zona segura. Los peces infestados se estuvieron mas propensos a nadar en las posiciones expuestas, poniéndose en estado vulnerable para los predadores.

No queda claro si la remoción selectiva de los peces infestados por lo predadores reduce los efectos negativos del piojo de mar sacando los peces enfermos o si incrementa la mortalidad, dijo Krkošek.

Fuente: Science News