(La Voz de Galicia).- Pescanova ha hecho realidad otro proyecto estratégico: la mayor planta mundial para la cría de rodaballos. Esta vez en un tiempo récord y pasando por encima de la crisis económica. Apenas 19 meses después de que el Gobierno portugués firmase un acuerdo con el grupo alimentario vigués, el complejo ha cobrado vida. El municipio luso de Mira, a medio camino entre Oporto y Lisboa, es testigo del ritmo al que discurrieron los trabajos. Las instalaciones ocupan 820.000 metros cuadrados y costarán 140 millones de euros hasta final de obra. La planta ha recibido sus primeros alevines (crías). Antes del 2010 podrían llegar al mercado ejemplares con talla comercial.

En esta primera etapa las dependencias tendrán una capacidad productiva de 7.000 toneladas anuales. Con la ampliación prevista serán 10.000 las toneladas que saldrán de Mira, fundamentalmente dirigidas a la exportación (casi el 90%).

La planta lusa de Pescanova empleará directamente a 200 personas y 100 más de manera inducida. El complejo cuenta con una subestación eléctrica y estaciones de bombeo para recoger agua del mar. Los muelles comerciales y de carga, así como las salas de procesado, laboratorios, o cunas de engorde están ya en funcionamiento.

De interés nacional

La obra, declarada de interés nacional por el Gobierno portugués, estaba prevista en Galicia (cabo Touriñán), pero tras casi tres años de gestiones y con un permiso de la UE en vigor, la Xunta denegó la autorización amparándose en la protección de la Red Natura. En Portugal, la planta de Pescanova ocupa también la Red Natura, pero el Ejecutivo luso optó por considerar estratégicos tanto el sector de la acuicultura como la inversión del grupo vigués.

La compañía prepara una revolución en el cultivo de peces. En el 2010 pretende producir el 70% de todo el rodaballo europeo de granja, más de 115.000 toneladas al año de especies salmónidas y hasta 10.000 de tilapia. En total, 200.000 toneladas anuales de acuicultura.

La expectativa de producción mundial para el 2009 ronda los 58 millones de toneladas, mientras que la pesca salvaje lleva años estancada en 95. Además, la acuicultura crece casi 4 millones de toneladas por año. Pescanova lo vio claro y reservó 300 millones de euros para reforzar sus cultivos. De momento, no abandonará la pesca ni la búsqueda de nuevas especies con su flota de 120 barcos.

El presidente de la compañía, Manuel Fernández de Sousa, inauguró en octubre del 2008 la mayor planta de procesado de langostino de Occidente, ubicada en Nicaragua. Costó 45 millones de euros y producirá 30.000 toneladas. También amplió sus instalaciones en el municipio gallego de Xove, donde la capacidad productiva llega ya a las 5.000 toneladas. Como objetivo de futuro está ampliar negocio en Latinoamérica y África.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es