GANDIA (Las Provincias).- "A la acuicultura le queda mucho camino por recorrer". Así de rotundo se mostró el director del Instituto de Gestión Integral de Zonas Costeras (IGIC) del Campus de Gandia, Víctor Espinosa, quien señaló que esta técnica del cultivo de especies acuáticas vegetales y animales tiene que mejorar en las estrategias de alimentación, en el control de las granjas marinas, en la reducción del impacto ambiental y en lograr una gestión más eficiente.

El IGIC está colaborando con el grupo de acuicultura del Instituto de Ciencia y Tecnología Animal de la Universitat Politècnica de València en un proyecto para la implantación de nuevas especies, como la corbina, en este tipo de instalaciones que se encargan de la cría en cautividad. También se han realizado ensayos con dentones.

El máximo responsable del IGIC vaticina que la crisis económica hará que muchas granjas marinas cierren.

Por ello, las piscifactorías nuevas que se abran han de estar mejor gestionadas y han de disponer de mejores técnicas de producción. En Gandia se instaló una granja marina que duró alrededor de cinco años. Pero no pudo sobrevivir.

Los productores de las piscifactorías demandan, cada vez más, la incorporación de nuevas herramientas para optimizar los costes. Las granjas marinas, a juicio de Víctor Espinosa, son absolutamente necesarias porque contribuyen a incrementar el tejido productivo. "El mar tiene sus límites, sus recursos son limitados, por lo que hay que emprender una buena gestión de estas instalaciones". En este sentido, según el experto, los piensos que se echan a los peces han de ser más naturales y no buscar especies de escaso valor económico.

Espinosa indicó que gran parte de los proyectos de acústica submarina y redes de sensores que desarrolla el Instituto de Gestión Integral de Zonas Costeras tiene como principal objetivo mejorar la gestión de las granjas marinas.

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