Al menos 220 especies de peces y mariscos vienen creciendo en granjas. La maricultura tiene algunos efectos negativos, especialmente cuando las jaulas están establecidas cerca de ambiente costeros sensibles.

Todos los peces cultivados en jaulas consumen cantidades masivas de alimentos comerciales, una parte del alimento no consumido es transportado por las corrientes. Los peces defecan y orinan, creando otro arroyo de desechos.

Los desechos pueden acarrear enfermedades, causando un daño de forma directa. Por otro lado, los fosfatos y nitratos presentes en el alimento pueden generar proliferaciones algales que consumen el oxígeno del agua, convirtiendo la zona en inhabitable, un fenómeno asociado con el exceso de fertilización.
 
Se ha asumido ampliamente que los efluentes de las jaulas pueden ser diluidas de forma benigna por el mar, si las jaulas permanecen a una razonable distancia de la costa, dijo Jeffrey Koseff, un profesor de ingeniería civil y ambiental y co-director del Woods Institute for the Environment de Stanford. Pero los primeros resultados de un nuevo programa de simulación computarizado de Stanford, basado en la dinámica de fluido sofisticada, mostraron que la materia viaja lejos, y en altas concentraciones, de lo que generalmente se asume, expresó Koseff.

“Hemos desacreditado el antiguo adagio que ‘la solución a la contaminación es la dilución’” manifestó Koseff. “Esto es mas complicado”.

El modelo computarizado SUNTANS fue diseñado por Oliver Fringer, un profesor asistente de ingeniería civil y ambiental. Fringer creó un área costera marina virtual parecida a la bahía de Monterey en California.

De acuerdo con Fringer, los softwares previos no son exactos en predecir en donde terminan los efluentes de las jaulas peces, y probablemente no son usados por los reguladores estatales y federales cuando aprueban ubicaciones para las piscigranjas.

El software existente típicamente se deriva de modelos que intentan describir el sentido del efluente de las aguas servidas domesticas, aun cuando las sustancias y situaciones son diferentes para las piscigranjas.

Los finos detalles de un modelo de flujo de los desechos de peces disueltos de una jaula sumergida, no son tan simples como parecen. El diseño de la jaula puede afectar la producción. ¿Cuánto de la corriente atraviesa la jaula, y cuanto la circunda? ¿El movimiento de agua dentro de la jaula? Aun los efectos de la rotación de la tierra sobre los desechos tienen que ver.

El piscicultor prefiere que el flujo de la corriente fluya fuera de sus jaulas frecuentemente, pero como aquellas corrientes sacan los desechos estos pueden afectar el ecosistema del manglar o una playa pública. Por otro lado, el flujo insuficiente a través de la jaula puede crear “zonas muertas” en el fondo del océano, debido a que la materia fecal y el alimento no consumidor se acumulan afectando a los peces.

Fringer esta diseñando su software para que pueda ser usado para evaluar los lugares. SUNTANS llega justo a tiempo, expresó el experto en océanos de Stanford, Rosamond Naylor, debido a que los funcionarios federales y locales vienen redactando las nuevas regulaciones en salud y ambientales para las piscigranjas.

Fuente: Eponline