(La Voz de Galicia).- El PP mostró su oposición desde el primer momento al plan acuícola elaborado por la Consellería de Pesca de Carmen Gallego. Los populares se comprometieron, en distintas ocasiones, a frenar el desarrollo de determinadas plantas acuícolas que generaron una gran contestación vecinal.

Los populares no solo han mantenido la misma postura durante la campaña electoral, sino que han prometido que una de las primeras medidas que adoptarán desde el Gobierno de la Xunta será la derogación del plan, «porque no lo compartimos», en palabras de Carlos Negreira. De este modo responderán a las reiteradas demandas de los vecinos de Seiruga (Malpica), Merexo (Muxía) y Camelle (Camariñas).

La opción de Touriñán

Durante toda la campaña, el PP no dejó de recordar el caso de la planta prevista por Pescanova en Touriñán, unas instalaciones que, ante la negativa de la Xunta a su desarrollo, acabaron materializándose en Portugal, donde se inauguraron recientemente.

No se sabe ahora cuál será el futuro del cabo muxián, cuyos terrenos fueron adquiridos en su día por Pescanova. La empresa gallega invirtió cientos de millones en la planta portuguesa y no está claro si, tras el cambio de Gobierno, seguirá interesada en construir más plantas en Muxía.

La única de las plantas previstas en la Costa da Morte en los planes de la Xunta que no contó con ningún tipo de oposición fue la de Corcubión, con cerca de 70.000 metros cuadrados. Se trata de una de las más pequeñas de las propuestas por la consellería en el litoral gallego.

Lo que parece claro es que, con el cambio de Gobierno, el plan acuícola quedará en suspenso y pendiente de una reestructuración que afectará seriamente a la comarca. Serán los próximos responsables autonómicos los que deberán redefinir el futuro del negocio acuícola en la Costa da Morte. En su programa se comprometen a desarrollar un plan estratégico orientado a incrementar la competitividad con una producción «de moi alta calidade».

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