SANTIAGO (Ecoceanos News).- Discriminación, hostigamiento y malos tratos es una situación que han debido enfrentar muchas mujeres embarazadas que trabajan para la industria salmonera en Chile. Y esta situación se registra actualmente en la compañía multinacional noruega Cermaq/Mainstream que intenta desaforar a 14 trabajadoras embarazadas, desde su factoría que opera en Calbuco, al sur de Puerto Montt.

 

El abogado laboral Braulio Sanhueza afirmó a Ecoceanos News que “la política de Mainstream es que no existan mujeres embarazadas en su empresa. Esto no ocurriría en Noruega, donde los estándares laborales son altísimos, y precisamente vienen a lugares como Chile para obtener una mayor rentabilidad a costa de los trabajadores”.

El jurista informó que la salmonera junto con presentar la demanda para conseguir el desafuero de las trabajadoras, está solicitando la separación provisional sin goce de sueldo. “Esto significaba que las embarazadas debían irse para su casa, sin sueldo mientras dure la tramitación del juicio. Afortunadamente el tribunal de Calbuco rechazo esta petición, por considerar que atentaba contra la protección de la mujer trabajadora, pero la empresa apeló”.  

Las mujeres embarazadas no pueden ser despedidas de su trabajo sin la orden de un tribunal. Según el abogado Sanhueza, el juicio podría durar un año, tiempo en que las trabajadoras van a poder seguir recibiendo su remuneración, aun cuando la empresa no quiera hacerlo.

En este sector productivo es recurrente la vulneración de las normas de protección a la maternidad, de hecho se han creado mesas de trabajo tripartitas para abordar el tema y conseguir compromisos por parte del empresariado salmonero, sin resultados positivos hasta ahora. Una situación lamentable considerando que se estima que el 70% de la mano de obra de esta industria son mujeres.

Mainstream es parte del holding Cermaq, en que el Estado de Noruega tiene una importante participación como accionista. Mainstream opera en Canada, Escocia, Noruega y Chile, y produce sobre cerca de 120.000 toneladas de salmón al año.

EL RELATO DE LAS AFECTADAS  

Gladys Maldonado con 33 años tiene tres hijos y un cuarto en camino. Con cinco meses de embarazo denunció los maltratos sufridos por parte de la empresa noruega. “Yo estoy súper mal. Imagínese como nacerán nuestras guaguas con todo lo que estamos pasando. Cuando tenemos control médico, no nos quieren dar permiso, mis exámenes han salido todos mal. No tengo ganas de comer, solo tengo ganas de llorar”, relata Gladys   

La mujer denuncia que ha recibido maltratos verbales por parte de los jefes: “que no nos quieren ver, que no servimos para el trabajo”. Agregó que “estamos siendo discriminadas. Nos sacaron de la línea de empaque y querían llevarnos al patio a hacer trabajo pesado que siempre han realizado los hombres. Así nos llevan de un lado a otro, no tenemos puesto para trabajar”.

Gladys denunció que el 2 de enero el Jefe de personal de la planta de Calbuco, Luís Araya, y el Jefe de producción, Pedro Martínez, la obligaron junto a dos mujeres embarazadas a firmar un documento porque de lo contrario se les impediría el ingreso a la planta. El documento pretendía hacer creer que las obreras tenían un contrato a plazo fijo.   

El abogado Sanhueza afirma que el contrato firmado por las trabajadoras que intentan ser desaforadas es indefinido.

Carolina Soto a sus 25 años tiene cinco meses de embarazo. “Desde que presente los papeles que decían que estaba embarazada empecé a ser discriminada. He tenido complicaciones en mi embarazo, me ha afectado sicológicamente”.

“Al saber de mi embarazo me sacaron de la sección de empaque porque es muy helado y hace mal al embarazo, pero ahora de nuevo me enviaron a empaque. Todas las mujeres embarazadas están en esta sección con temperaturas bajas, porque argumentan que no hay más puestos de trabajo”, denunció Carolina.

Tatiana Guzmán de 20 años espera su primer hijo, y la experiencia no ha sido buena. “Me ha afectado sicológicamente porque todo el día estoy pensando en que puedo perder el trabajo”, dice.  

Agrega que la discriminación también viene de los propios compañeros de trabajo, quienes “piden a los jefes que nos saquen de la sección porque dicen que producimos menos, y pueden perder su bono, pero no es así trabajamos como cualquier persona”.

“Tenemos problemas para conseguir los permisos para ir al baño y también en los turnos para tomar la leche no podemos tardarnos un minuto porque de inmediato somos cuestionadas. Nos sentimos vigiladas”, afirma la obrera del salmón.  

William Rebolledo, Presidente del Sindicato N 1 de Trabajadores de la empresa Mainstream, dijo que “la ley protege a la mujer trabajadora durante su embarazo con el fuero maternal, y también al niño que está por nacer, pero en la práctica esta empresa siempre ha discriminado a la mujer trabajadora”.

Agregó que “la empresa se justifica en la crisis sanitaria de la salmonicultura provocada por sus propias irresponsabilidades, y ese costo no tienen por que pagarlo los trabajadores, menos las  trabajadoras que le han dado todo a la empresa”.

Fuente: http://www.ecoceanos.cl