(La Voz Digital).- Las antiguas salinas abandonadas podrían recuperarse, volver a inundarse y utilizar sus esteros para cultivos acuícolas. Y en sólo un par de años las instalaciones regeneradas estarían produciendo como las que llevan criando peces desde hace décadas. Así lo demuestra un estudio del Centro de Investigaciones Marinas de Andalucía realizado en la salina gaditana de Nuestra Señora de los Desamparados, ubicada entre El Puerto de Santa María y Puerto Real.

 

Esta salina histórica dejó de producir en 1970, y en 1995 se recuperó para el cultivo acuícola extensivo. Nuestra Señora de los Desamparados se compone de tres esteros, zonas inundadas, dos de los cuales producen peces desde hace décadas y otro de reciente creación, lo que la convirtió en un objeto de estudio ideal, para demostrar que las salinas recuperadas pueden producir peces como aquellas que nunca dejaron de hacerlo. En un momento como el actual, en el que la gran empresa acuícola gaditana, Cupimar, atraviesa graves problemas y ha tenido que recurrir a ajustes de plantilla en sus instalaciones, el estudio reaviva el debate de la verdadera rentabilidad de este tipo de instalaciones.

Con todo, una de las conclusiones del trabajo del investigador, Manuel Yúfera y su equipo, es que el bentos, la biomasa que sirve para alimentar las especies cultivadas, se asienta rápidamente en las salinas recuperadas y proporcionan alimentación suficiente como para despescar casi la misma cantidad en esteros antiguos y nuevos.

En 2008, los tres esteros que componen Nuestra Señora de los Desamparados produjeron 10.454 kilos de pescado, y el estero recuperado tuvo una producción de 150 kilos por hectárea, cercana a los 152 kg/ha del estero antiguo de mayor tamaño y por encima de los 119 Kg/ha del estero antiguo de menor extensión. La única diferencia es que los peces producidos por el estero nuevo son de menor tamaño, pero esto es fácilmente solventable ya que irían al estanque de engorde hasta alcanzar la talla comercial. La producción es fundamentalmente de lubina y dorada, aunque también se cultivan lisas, lenguados, sargos y las caras anguilas. También se cultivan crustáceos, aunque en menor medida.

Los resultados del estudio cobran relevancia porque en la Bahía existen 50 salinas abandonadas que previsiblemente «serán tragadas por el mar o las ciudades», advierte Yúfera, «pero que también podrían ser recuperadas para este uso». No obstante, el investigador explica que la inversión inicial para recuperar las salinas sólo es asumible por grandes consorcios empresariales y no por empresas familiares a las que suelen pertenecer los terrenos de las marismas. «El dueño de la salina de los Desamparados tiene un concierto con la Junta, cogen arena para regenerar las playas y a cambio excavaron el estero, por eso pudo permitirse recuperarlo», explicó, como advertencia de que se trata de una industria con muchos costes y complicado funcionamiento.

El estudio fue presentado ayer en El Puerto, que acogió a investigadores marinos de Grecia, Italia, Portugal, Francia y España para presentar los resultados del proyecto Seacase, para mejorar la competitividad y la rentabilidad de la producción acuícola en todos estos países.

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