SONORA.- Con una inversión de 850 millones de dólares, durante la primera etapa de construcción, y 1 mil 500 millones más en la segunda, la empresa BioFields (controladora de Sonora Fields) instalará la primera granja productora de etanol en el mundo, a partir de microalgas marinas.

 

Esta planta estará ubicada en Puerto Libertad, municipio de Pitiquito y la construcción iniciará, tentativamente, durante finales del 2009 o principios del 2010, con capacidad para producir 250 millones de galones de etanol al año –esto a finales del 2013-.

Cabe mencionar que el inicio de trabajos se ha retrasado por la gran cantidad de trámites que se tienen que hacer ante Semarnat y otras instituciones relacionadas con el cuidado del medio ambiente, para culminar el estudio de impacto ambiental, informó Gumersindo Ruiz Lizárraga, alcalde de Pitiquito, quien agregó que si a esto se le aúna la crisis económica global, dificulta más la pronta instalación de la planta de bioetanol que aparte de generar empleo, dejará enorme derrama económica.

Dijo el Presidente Municipal de Pitiquito, que se estima habrá 1 mil 500 empleos directos, durante la construcción y 350 permanentes para la operación de la granja de algas, aunque se calcula que se abrirán entre 1 mil 400 y 2 mil 500 indirectos, o informales.

Según la empresa BioFields

Se trata del primer proyecto a escala mundial que utilizará una nueva tecnología a partir de la producción de algas verdeazuladas para generar bioetanol.

La empresa agroindustrial es de capital mexicano y se instalará en este puerto, en una extensión de 50 mil hectáreas, de las cuales ya se adquirieron 30 mil.

Su director general es Alejandro González Cimadevilla, mismo que informó que se trata de “un proyecto al día de hoy único, y México es el lugar perfecto para aplicar esta tecnología, que es la primera que se va a desarrollar en todo el mundo”.

La planta no tendrá descargas al Mar de Cortez y captará y reciclará casi 4 millones de toneladas de bióxido de carbono para producir los 250 millones de galones anuales de bioetanol, a partir del 2013.

En un futuro se espera expandir progresivamente la producción hasta alcanzar los dos billones de galones al año, que representan el 18% del consumo total de gasolina en México.

Con este crecimiento se captarían y reciclarían 32 millones de toneladas de bióxido de carbono al año, que representan el 6.6% de las emisiones totales de estos gases en México, lo cual contribuiría a una considerable disminución de este tipo de emanaciones que contribuyen al calentamiento global.

El objetivo es que el producto otorgue ventajas especialmente a este país, por lo cual el cliente principal será Pemex, además de otras refinerías menores que combinarán el etanol con gasolina.

La petrolera podría utilizarlo también como un oxigenante de las gasolinas.

La planta cultivará algas marinas en enormes tinas llenas de agua de mar, que será bombeada desde el Mar de Cortés, para posteriormente producir etanol, y reciclará el bióxido de carbono que vierte anualmente a la atmósfera, la central termoeléctrica de la CFE, instalada en Puerto Libertad, que es la séptima más contaminante del país.

Hay que resaltar qué, cuando no sopla el viento, el aire irrita los ojos por el humo que lanza la planta termoeléctrica, además que se ha comprobado, por estudios científicos, otra gran cantidad de enfermedades de la piel y respiratorias**.

La mayor parte del etanol que se comercializa actualmente proviene de la fermentación de maíz o la caña de azúcar, por lo que este proyecto cuenta con la ventaja de no utilizar ninguno de esos productos alimenticios que tienen que tienen un impacto inflacionario en productos como la leche, huevo, tortilla, carne o el azúcar.

Además minimiza la contaminación que producen las emisiones de gases derivados del uso de combustibles fósiles.

La localización de la planta se determinó luego de realizar estudios que indicaron que en este lugar del desierto se reciben los rayos de sol más intensos y más luz solar durante todo el año, lo que facilita el proceso de fotosíntesis.

Recientemente en la cadena CNNEXPANSION.com apareció un artículo al respecto donde se detallaba  lo interesante que era para Pitiquito, que se consolide este megaproyecto, por la importancia que tiene, no solo para este municipio sino para toda la región y Sonora, tanto en materia de ecología como de fuentes de empleos y otras inversiones que llegarán paralelamente

“Hemos sido escépticos, con tantas cosas malas que pasan, pero ahora tenemos esperanza”, dijo Ruiz Lizárraga Ruiz, toda vez que los habitantes de Puerto Libertad han escuchado promesas de cambio desde que el pueblo se fundó en 1861.

Procesamiento

La planta contará con 22 hectáreas de estanques herméticos donde las algas crecerán en agua bombeada desde el Mar de Cortez, aunque la tecnología aún no ha sido utilizada en gran escala.

Se trata de un desarrollo de Paul Woods, un ex empresario del gas estadounidense que tras 20 años de investigación, creó la empresa Algenol en 2006 para producir etanol a partir de una variedad de alga que desarrolló.

La tecnología de Algenol consiste en conducir el Bióxido de Carbono, de la termoeléctrica e inyectarlo en las piscinas de manera que las algas conviertan el gas en vapor de etanol.

Según el empresario de los 850 millones de dólares, de la primera etapa, él tiene 85% de la propiedad y 5% está en manos de Algenol; el otro 10% pertenece a ejecutivos empleados y accionistas minoritarios.

Contexto global

La Agencia Internacional de Energía estima que los precios del petróleo estarán fluctuando entre 48 y 62 dólares el barril hasta el año 2030. Esto hará que muchos diversifiquen sus fuentes de energía.

Una de esas fuentes es el etanol, que hasta ahora se obtiene principalmente de productos agrícolas. En 2006, se produjeron 51,000 millones de litros de etanol (36% a partir de maíz en EU y 33% a base de caña de azúcar en Brasil).

En un estudio sobre los bioenergéticos, la Secretaría de Agricultura destaca que el efecto que pueden alcanzar los biocombustibles sobre los sistemas de producción agrícola requiere un cuidadoso análisis. “México ya ha resentido los desbalances en el precio de los alimentos”, agrega.

Frente a ese desafío, el Congreso de la Unión aprobó en 2008 la Ley de Promoción y Desarrollo de los Bioenergéticos. Esta ley permite producir biocombustibles a base de algas, lo que da certeza a BioFields.

Además tiene varios candados, como permitir la producción de etanol a base de maíz siempre que haya excedentes de ese grano, o dar subsidios sólo a la producción a base de palma, sorgo dulce, jatropha y remolacha.

BioFields tiene la ventaja de ser más eficiente, aseguran sus directivos: esta tecnología produce mínimo 15,000 galones de etanol por hectárea al año, mientras que el máximo de producción en el caso de la caña de azúcar es de 8,000 galones y 3,000 en el del maíz.

“La tecnología de BioFields es un caso de éxito, porque no depende de insumos agrícolas, por contar con un balance energético positivo, ya que la energía que genera es superior a la que requiere, y por utilizar una menor superficie”, dice Jordy Herrera, subsecretario de Planeación Energética y Desarrollo Tecnológico de la Secretaría de Energía.

González espera venderle a Pemex, que incorporará 6% de etanol a sus gasolinas, en sustitución de algunos aditivos como el éter, para hacerlas menos contaminantes. La paraestatal comenzará en Guadalajara en 2010. BioFields tiene la mira puesta en Estados Unidos y Japón.

En el plano internacional y tecnológico, en EU tiene como sus competidores directos a Sapphire Energy, en San Diego -con un proyecto para producir gasolina a partir de algas- y a PetroAlgae, en Florida, que planea producir biodiesel con algas transgénicas.

BioFields tendrá sus propios desafíos, comenzando por replicar, a gran escala, la granja de demostración que Algenol opera en Florida y que tiene el tamaño de una alberca. La de Sonora cubrirá 22,000 hectáreas de desierto.

También deberá hacerse de otras fuentes de CO2, y dependerá de los precios del etanol. Hace un año, el galón costaba más de 3 dólares y el precio bajó a cerca de 1.40. Su costo de producción es de 1.10 en Brasil y de 1.30 en EU, donde se otorgan subsidios de 0.51 dólares por galón.

“Nuestro costo de producción será al menos la mitad frente al de las tecnologías tradicionales”, augura Ramírez, de BioFields.

Fuente: El Diario de Sonora