(La Nueva España).- La actividad pesquera retrocede en buena parte de los puertos del Occidente. Por eso los pescadores buscan alternativas de supervivencia vinculadas al mar. Una de ellas es la acuicultura y un ejemplo de ese reciclaje profesional es el de la sociedad Acuicultura As Figueiras, en la que participan la propia cofradía de pescadores de Figueras y seis particulares vinculados a la pesca. 

El proyecto comenzó a gestarse hace diez años pero no fue hasta hace dos cuando se registró la sociedad de modo oficial. En enero de 2007 nace Acuicultura As Figueiras y en octubre de 2009 -en un tiempo récord, apuntan- obtienen la concesión administrativa de Medio Ambiente para iniciar el cultivo de ostras en una parcela de la zona de Fontela, en plena ría del Eo.

Acuicultura As Figueiras se convertiría en la cuarta entidad dedicada al cultivo de ostras en la ría, tras Remastur, Acuicultura del Eo y el autónomo Leopoldo López. No obstante, esta firma introduciría un elemento innovador como es el desarrollo del consumo local de ostra. Hasta ahora casi toda la ostra del Eo se distribuye y consume en el mercado francés, por eso Acuicultura As Figueiras quiere potenciar el mercado local. El administrador de la sociedad y secretario de la Cofradía, Joaquín Fraga, lo ve claro: «Tenemos hecho un plan de marketing y creemos que puede funcionar».

Según sus cálculos, la venta local supondría un 300 por ciento más de ganancia respecto a la venta en el mercado francés, al que tampoco renunciarían. «En Francia los compradores acaban por imponer el precio y además se vende a mayoristas con los que tienes que negociar un precio inferior; aquí venderíamos directamente a particulares y el precio sería más beneficioso para nosotros», argumenta.

Dice Fraga que la ostra «no se consume en la zona ni en Asturias por el desconocimiento de los propios consumidores»; por eso creen que con un buen impulso y promoción «puede implantarse». Por eso en su plan figuraba la realización de catas gratuitas en restaurantes de la zona, para que la ostra del Eo se incorpore a las cartas.

Pese a que los trámites están en regla y todo está dispuesto, el proyecto no termina de arrancar. La falta de fondos les impide iniciar la actividad. Explica Fraga que «necesitamos 300.000 euros para empezar con el cultivo y que el proyecto sea viable para un período de diez años».

El estudio de viabilidad que han elaborado dice que en cuatro años se amortizaría la inversión y, de haber arrancado en 2008, en el año 2011 la empresa podría estar a pleno rendimiento. Aun así los bancos exigen avales que no pueden permitirse. «No podemos poner en peligro toda nuestra vida por el proyecto», afirma.

El atasco en el que se encuentran desde hace dos años es tal que han tenido incluso que renunciar a dos subvenciones del Principado: 58.920 euros concedidos para 2008 y 50.000 para 2009.

Este colapso está motivando la revisión del proyecto original. Ahora la entidad, afincada en Figueras, se plantea utilizar la finca de cinco hectáreas para el cultivo de almeja. «La almeja necesita menos inversión inicial y, aunque es una producción a más largo plazo, quizá sea más adecuada». También juegan con la baza de que hasta ahora ninguna de las empresas de acuicultura se dedica al cultivo del conocido bivalvo.

Para el cultivo de almeja podrían aprovechar la experiencia y el instrumental del Centro de Experimentación Pesquera que el Principado tiene en Castropol y donde se produce semilla de almeja para toda Asturias. El Centro ya les ha asesorado en el proyecto y por eso ahora piden ayuda a la Administración para poder llevar a la práctica este tipo de plantación.

Dice el administrador de la sociedad que esta iniciativa es un modo de «buscar la supervivencia y mantenimiento en vida de los afiliados de la Cofradía de Pescadores». Actualmente hay veinte asociados, la mayoría mariscadores y sólo ocho son marineros con embarcación.

En los veinte años de experiencia de Fraga la reducción ha sido drástica ya que a finales de los ochenta la cofradía contaba con noventa pescadores en activo. El tiempo dirá si este proyecto de futuro consigue o no arrancar y si la comarca aprende a saborear este exquisito manjar, tan poco apreciado en las riberas del Eo.

Fuente: http://www.lne.es/