(La Crónica de Hoy).- México se ubica entre los primeros 10 países que cuentan con una producción de 70 mil toneladas de camarón al año, sin embargo la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) coloca a México por debajo de las primeras 30 naciones consumidoras de alimentos de origen marino, en el mundo.

Esto representa, a decir del director del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, Adolfo Gracia Gasca, una derrama económica anual de entre 400 millones y 500 millones de dólares por exportación.

“Los mexicanos estamos en los niveles más bajos de consumo de origen acuático, ya que nuestra población sólo come entre 14 y 18 kilos al año per cápita”, aseguró Gasca, quien tras sus investigaciones considera que el camarón por su valor económico es el recurso pesquero más importante de México.

Durante la década de los 60 y 70, la explotación de las principales especies mexicanas en ambas costas alcanzó su rendimiento máximo sostenible, aunque en los últimos años, precisó, la capacidad total nacional ha mostrado tendencias decrecientes notables.

La captura durante las temporadas buenas ha fluctuado en alrededor de 60 y 70 mil toneladas cantidad bastante respetable, comentó Gracia Gasca, quien aseguró que como especie el camarón nunca se va a extinguir, pero económicamente ya no será una actividad rentable porque saldrá más cara su captura que su venta.

En cuanto al valor de la captura de cada pesquería, refirió, varía según el tamaño del camarón y en consecuencia la explotación de organismos pequeños en gran cantidad reduce la proporción de camarones que pueden alcanzar las tallas grandes de mayor precio.

El investigador aseguró que este organismo es muy noble. Tiene una reproducción muy alta y una capacidad de recuperación extraordinaria, pero también depende de las posibilidades que se le da para que las poblaciones se recuperen. El camarón tiene una fecundidad altísima, ya que una hembra puede desovar entre 300 mil y 600 mil huevecillos dependiendo de su talla, y sólo menos del uno por ciento de éstos llega a la etapa adulta.

Ante esto, “no es posible esperar el aumento significativo de las poblaciones naturales, por lo cual la acuacultura representa la opción para aumentar en forma sustancial la producción nacional de este crustáceo”.

Esto implica, abundó el investigador, que además de la explotación pesquera tradicional se ejerza una presión adicional sobre las poblaciones naturales derivadas de los requerimientos del cultivo de camarón, acción que reproduce el proceso que se efectúa en la naturaleza en condiciones artificiales.

Adolfo Gracia, considera que México cuenta con muy buena organización en los métodos de captura y tratamiento de este molusco. “Tenemos plantas procesadoras muy buenas que dan camarón de exportación de primera calidad. Casi todo nuestro producto se exporta a Estados Unidos, uno de los mercados más grandes”.

Fuente: http://www.cronica.com.mx