(La Opinión de Zamora).- Habitualmente, se suele decir que ser emprendedor es sinónimo de valentía. En el caso de Angel San Miguel y su familia -naturales de Valladolid y con orígenes en Segovia-, el proyecto emprendido hace ahora nueve años es el ejemplo del aprendizaje, de cómo reconducir una idea fallida y aprender a conocer y dominar la tan complicada naturaleza. Tras un esmerado proceso de investigación, la piscifactoria "Tencas de Casaseca" se enfrenta ahora a la consolidación de su producto en el mercado y, en una fase experimental, a la apertura de sus estanques al público para realizar actividades medioambientales y de pesca deportiva.

El proyecto surge con la compra de unos terrenos en Casaseca de las Chanas, a dos kilómetros de su centro urbano, con el fin de crear una chopera. El empresario Angel San Miguel, dedicado a la actividad de la madera, se da cuenta de la calidad y cantidad de agua de que disponen la parcela. Conocedor de la especie de la tenca -muy apreciada en otras provincias de Castilla y León-, decide construir una serie de estanques para repoblarlos con esta especie.

«Su planteamiento fue muy natural. Se trataba de echar las tencas y que se reprodujeran en las charcas», explica Raúl de Saja, el gerente de la empresa. «Lo bonito de esta historia es que, al año siguiente de realizar la repoblación de las charcas, se encontraron que no había ni una», revela. Todo para nada. La friolera de 500 millones de las antiguas pesetas -cifra de inversión inicial- corrían el riesgo de irse a la papelera.

Fue entonces cuando los responsables se plantearon dos alternativas: reconocer lo infructuoso de la inversión o aprender a "hacer" tencas. «Yo les dije que se olvidaran de las charcas, que teníamos que empezar de cero», recuerda De Saja González. Y lo hicieron. ¿Cómo? «A través de grandes proyectos de investigación de alto nivel, proyectos que, por poner un ejemplo, no hace ni Renault», añade el gerente.

Varios años de investigación y experimentación dejaron en entredicho la forma inicial de ejecutar el proyecto. «Lo que voy a decir es muy duro, pero hemos avanzado tanto que toda la inversión que hay ahí fuera, de aquí a dos o tres años, no la vamos a utilizar. Vamos a hacer toda la producción en intensivo y en interior. En definitiva, que hemos descubierto que aquella inversión no nos vale para nada», reconocen los promotores.

Actualmente, la piscifactoría "Tencas de Casaseca" produce unas 25 toneladas bianuales de pescado en las 35 hectáreas de estanques que posee la firma. El nuevo sistema de producción les permitirá llegar a cien toneladas al año y con la ayuda de una nave de sólo mil metros cuadrados. Para dar este salto, precisarán de esa nueva nave y su tecnología -cuyo proyecto ya han presentado-, que requerirá de una nueva inversión de dos millones de euros.

Sin embargo, en toda esta historia, falta hablar del protagonista, la propia tenca. ¿Por qué producir una especie que actualmente no se consume? La propia cuestión tiene fácil respuesta en palabras de Raúl de Saja. «Es un pescado que se consumía hace cincuenta o sesenta años de forma habitual. Al bajar su cantidad en ríos y estanques y mantenerse la demanda, subió el precio y se hizo menos accesible», argumenta. «Actualmente, la demanda es muy grande porque es un pescado muy bueno, exquisito», añade.

Basta decir que este pescado de agua dulce se comercializa en la actualidad a unos doce euros el kilogramo. Es decir, es una especie mucho más cara que cualquiera de las que proceden de la acuicultura. «Por cada tenca que vendemos, tenemos que decir a diez que no», resumen desde la piscifactoría. Y es que fuera de Zamora, en otras provincias de la región son muy demandadas.

Salamanca y Segovia en Castilla y León y Cáceres en Extremadura son mercados potentes para la compra de esta especie. De hecho, un estudio de mercado realizado por un organismo ligado al sector situaba la demanda en un millar de toneladas -"Tencas Casaseca" pretende llegar a cien en los próximos años- y en 7.000 incluyendo el producto transformado.

Ahora bien, la canalización de la actividad hacia una producción en una nave desata otra cuestión:Qué hacer con los estanques. ¿No sirven para nada? La firma ya tiene en marcha varios proyectos, pero en un sentido más lúdico.

Parten de la existencia de un millar de licencias de pesca deportiva en Castilla y León; de pescadores que sólo pueden practicar su deporte preferido de manera estacional, durante cuatro meses al año. La solución queda en bandeja: convertir una parte de los estanques en zonas de pesca para que los deportistas puedan ejercitarse. Además, según aseguran desde la piscifactoría, «la pesca de la tenca es complicada, pero el fruto es muy codiciado». Actualmente, tienen el proyecto para la adecuación de una zona recreativa en el paraje en manos de Torguvi, el grupo de acción local de Toro, Guareña y Tierra del Vino. Si todo marcha según lo esperado, inaugurarán, a modo de prueba, el área de pesca deportiva este verano.

Pero aún hay más. «Hemos creado un entorno medioambiental muy bonito, que se puede aprovechar desde el punto de vista de la interpretación», expone Raúl de Saja. Así pues, se abre la posibilidad, en una segunda fase, de utilizar la zona acuática de una forma didáctica, tanto para escolares como para estudiosos de la biología.

Fuente: http://www.laopiniondezamora.es