GUAYAQUIL (El Comercio).- Con botas y un cuchillo en sus manos, Justo Rodríguez esperó en el puerto de Santa Rosa (Santa Elena) la llegada de los pescadores artesanales.  Le interesaron las especies de albacora, espada rabón y miramelindo, apetecidos en el mercado estadounidense, español, alemán y otros. 

Cada dos horas recibe su producto, ya que hay una escasez en altamar. Su tarea es reunir 4 000 libras de pescado y que sean de esas especies. “No sé qué pasa esta temporada, pero están pescando cada vez menos. El miramelindo ya no llega en abundancia y debo esperar varios días para completar el peso”, contó Rodríguez.

A unos 30 metros del puerto tiene una bodega donde guarda las especies en congeladores para luego comercializarla a las exportadoras de pesca fresca y congelados.

Rodríguez y un centenar de pesadores en ese puerto proveen de la materia prima a los exportadores de pesca y atuneros. Es un sector que dinamiza la economía y genera divisas, pues se venden lomos de atún precocidos, atún en conserva, pescado congelado, filetes frescos, sardinas en conservas, harina de pescado, tilapia y camarones congelados.

Solo en 2008, el sector de la pesca y la acuicultura generaron USD 1 683,8 millones en exportaciones, que representaron el 9,1 % de las ventas totales del país que fueron USD 18 510,6 millones. El camarón y sus elaborados fueron los de más peso, ya que facturaron USD 682,3 millones, seguido del atún industrializado.

El sector con un crecimiento alto fue el del atún y sus elaborados, que pasó de USD 390,6 millones en  2007 a 517,8 millones el año pasado. Es decir un 32,5 % más y es el área que ha diversificado su mercado pues llega con fuerza a Europa, Latinoamérica y  África.

Además, se convirtió en el tercer  sector más importante de las exportaciones luego del petróleo y del banano, que ocupa el 17% de las ventas  totales.

Hasta febrero de 2009, el sector de pesca y acuícola  tuvo una participación del 14,4 % de las exportaciones totales que sumaron USD 1 634,2 millones.

Angelo Ianni, gerente de planta de Marbelize, expresó que la calidad, el control y la diversificación de productos dieron la posibilidad de abrir nuevos mercados como Reino Unido, Uruguay,  Portugal y africanos.

Ahora la oferta de atún se da en salsas, oliva, aceite y agua. Según Ianni, su materia prima proviene de las grandes embarcaciones que atracan en el puerto de Manta, donde existen 17 empresas procesadoras y exportadoras. Mientras que en Guayaquil  se concentran las camaroneras y sardineras. En menor medida las atuneras, pues cuenta con Nirsa y Salica.

En la industrialización del atún, la mano de obra es más especializada que la de Justo Rodríguez en Santa Rosa. Por ejemplo, Ruth Ponce lleva 10 años laborando en las plantas atuneras de Manta y su labor es desmenuzar el pescado adecuadamente para ponerlo en las fundas ‘pouch’ o en latas. Cada mercado exige su presentación y deben estar bien las cantidades del atún.

En la industria camaronera, las labores claves se originan en los laboratorios de nauplios y las maduradoras, donde se encargan de cuidar y alimentar el crustáceo para que resista a las enfermedades y mejore su productividad en las cosechas.

En este negocio también se promueve el valor agregado, como el camarón apanado, pinchos de camarón y otros preparados precocidos.

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