Tres jóvenes estudiantes universitarios colombianos ganaron un concurso, entre 200 participantes, por sus aportes novedosos para combatir el cambio climático. Uno de ellos, Ramiro Calderón Russi, hizo un estudio que concluye que un tipo de algas de agua dulce, que se encuentra en todo el mundo, es una mejor fuente de biocombustibles que los agrocombustibles.

Según Calderón, producir combustibles a partir del alga Botryococcus braunii "es mucho más eficiente" que hacerlo con palma africana o maíz. "Las algas presentan un rendimiento mayor y mucho más ventajas en el tema de tierra, pues se necesita menos espacio para su cultivo en estanques. En cambio, los agrocombustibles compiten con el sector agrícola", explica.

Los otros dos, Alejandro Celis y Felipe Saavedra, estudiantes de Administración Ambiental, diseñaron un programa académico para enseñar una de las herramientas del Protocolo de Kyoto, específicamente la que tiene que ver con los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL).

Estos mecanismos permiten a los países industrializados invertir en proyectos de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero en países en desarrollo, a cambio de créditos que puedan utilizar para compensar sus emisiones. Los propósitos fundamentales de los MDL son contribuir a la mitigación del cambio climático, ayudar a los países industrializados a cumplir sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero y ayudar a los objetivos de desarrollo sostenible de los países en desarrollo.

La cancillería colombiana asegura que en la Academia Diplomática se instruye a los alumnos sobre el Protolo de Kyoto y, dentro de él, los MDL. Pero los dos muchachos se dieron cuenta de que Colombia podría tener el doble o el triple de proyectos que reciben Certificados de no Emisión de Gases de Efecto Invernadero, pero que el problema está en su inadecuada formulación.

Los tres estudiantes universitarios participaron en el Encuentro Juvenil Ambiental, un concurso que hace la empresa Bayer en 18 países del mundo. Calderón y Saavedra viajaron a Alemania y compartieron sus experiencias con otros ganadores. "Además de mi proyecto, había otros dos sobre combustibles a partir de algas, uno de Perú y otro de India", cuenta Calderón.

Un alga que produce biopetróleo

Calderón es un estudiante de ingeniería química de la Universidad Industrial de Santander, que tiene 20 años de edad y vive en Bucaramanga, una ciudad del oriente de Colombia, a 384 kilómetros de Bogotá. Explica que la Botryococcus braunii es un alga "que tiene la singular característica de sintetizar y almacenar altas concentraciones de hidrocarburos de cadena larga, hasta un 85% de su peso seco". Y añade que esa alga genera "un biopetróleo que por simple craking catalítico produce una fracción de 67% de gasolina (octano), 15% de diesel y 15% de turbosina o queroseno".  Según él, esos subproductos "pueden ser directamente usados en motores de combustión sin ningún tipo de aditivos".

"El uso de esta alga fotosintética para producir hidrocarburos genera un balance neutro de CO2, es decir que la cantidad producida por la combustión del biopetróleo será igual a la captada por las algas. Así no existirá CO2 extra en la atmósfera", comenta. Aunque ya hay por lo menos dos empresas en el mundo que han trabajado en el tema, Calderón admite que el gran obstáculo para producir industrialmente combustibles a partir de algas es su fragilidad.

Fuente: BBC