QUELLÓN (El Mercurio).- La capital pesquera acuícola del país, en el sur de la isla de Chiloé, está sufriendo su peor crisis de desempleo. Otrora boyante, recibió un primer golpe con el virus Isa, la mortal anemia del salmón notificada por Marine Harvest en julio de 2007, y que obligó al cierre de centros. Luego vino la marea roja en dos episodios, en 2008 y en marzo de 2009, justo antes de Semana Santa, que dejó inmovilizadas más de 50 mil toneladas de mariscos, sobre los que pesa una prohibición de extracción por el riesgo de contagio.

El alcalde Iván Haro (RN) dice que no tiene un número exacto de despidos, pero estima que el 60% de la fuerza laboral quedó sin trabajo, y ya tiene más de 10 mil desempleados.

Sólo en Quellón cerraron procesos unas cuatro plantas salmoneras en forma total y parcial, mientras otra decena de procesadoras de mitílidos (choritos) están paralizadas por falta de insumos. Según el último censo, Quellón tenía 21.823 habitantes, pero en menos de seis años, con la expansión salmonera hacia Aisén y luego los cultivos de mitílidos, casi duplicó su población.

Era un centro de trabajo seguro. Había mucha plata, "llegaban de a cuatro buses con trabajadores para una sola planta", dice Edda Barra en la fila de la oficina de colocación municipal, que ofrece empleos de emergencia. Suman 800 los inscritos, pero no se sabe cuántos ejecutivos, empleados y técnicos dejaron la zona.

Como efecto directo, el comercio se encuentra "ahogado" por deudas y las bajas ventas, con caídas de hasta 30% en alimentos básicos y 60% en otros rubros, dicen los comerciantes,

Las ventas en las tiendas son las primeras en acusar el golpe, porque hasta diciembre crecían al 3 y 4% mensual. "Miles de clientes" tenían tarjeta de ABC DIN, cuenta el jefe de local, Fernando González, pero se están yendo. "Vienen con sus finiquitos, pagan y se van", dice.

Una gran tienda que asegura vendía $70 millones mensuales, hoy con suerte espera llegar a $30 millones. Similares números baraja el supermercado "Ahorro Express", donde han dejado de vender $1,2 millón diario, cuenta Nelly Avendaño.

"Harto hemos bajado, ¡pero harto!", recalca, lo que tiene a su padre, el dueño, muy complicado: "Ya ni duerme", por las deudas.

En Quellón hay dos mil embarcaciones registradas, la mayor parte orientada a los cultivos, explica el capitán de puerto, Francisco Aguirre.

Y aunque todavía traen pescado de Aisén, han bajado hasta la cuarta parte de su actividad, como en Aquanab, que prestaba servicios de buceo con 17 naves, y hoy están operando 4 o 5.

A los cierres de centros y los despidos siguió una espiral que no para aún: cierre de empresas de servicios, buceo, redes, alimentos, aseo y vigilancia. Una cadena que en la Región de los Lagos daba cerca de 50 mil empleos directos e indirectos.

Fuente: http://diario.elmercurio.com