(La Gaceta).- La adaptación de la cría del pacú en Tucumán avanza sin pausa pero con resultados diversos, de acuerdo con la zona donde se realiza la experiencia. Los trabajos en estos días apuntan a preparar los ambientes para enfrentar la época fría del año. Con el agua a temperaturas menores a 14º, los animales corren el riesgo de sucumbir.

En líneas generales los ejemplares de la especie autóctona tienen buen desarrollo, la sanidad es excelente y hasta uno de los criaderos incorporó un importante lote de hembras para iniciar este año la práctica de una reproducción netamente local.

De los tres emprendimientos verificados, el de la zona de Ticucho es el que se destaca por la homogeneidad de los ejemplares. También por la novedad de resembrar los pacúes -unos 5.000- en una represa natural que ocupa cuatro hectáreas, lo que en sí representa otro desafío y una nueva experiencia: la adaptación de la especie a otro hábitat con mayor superficie para desplazarse, y la convivencia con pejerreyes, carpas y tarariras.

Al respecto, el técnico de Piscicultura, Carlos Riviere, precisó que la represa no está conectada a ningún río sino que se abastece con agua para riego de cultivo. De manera que los ejemplares están a resguardo porque no existe la posibilidad de que ingresen a cauces naturales o artificiales.

Explicó que los ejemplares de esta zona tuvieron, como ocurrió desde la siembra cuando eran alevinos, un desarrollo homogéneo. “Antes de pasarlos a la represa -añadió- los sacamos del estanque natural donde estuvieron durante más de un año. Se les verificó el peso -500 gramos- y luego de un baño con antibióticos y fungicidas se los liberó en un espacio más amplio para evitar el hacinamiento. Así se evita el riesgo de mortandad por falta de oxígeno y se apunta a un mejor desarrollo de los ejemplares con mayor volumen de agua”.

El propietario del emprendimiento evaluó que con los pacúes en este nuevo hábitat evitará los costos elevados que el año pasado le demandó la calefacción del agua.

Los ejemplares liberados se adaptaron inmediatamente y no se observó rechazo por parte de las otras especies. La alimentación se realiza utilizando un bote: se sondean los lugares y se arroja el alimento a la concurrencia de los cardúmenes. La cantidad de comida es variada, ya que ahora el pacú tiene alternativas de alimentos naturales. La represa tiene sus años y por ende una riqueza natural en plancton y forraje de todo tipo (camarones, mojarritas, caracolitos, etc).

¿Por qué se realizan estas tareas ahora?, se le consultó a Riviere. “Se hacen los tratamientos contra los parásitos y hongos porque hasta que no pase la temporada invernal no se pueden tocar los ejemplares. Hay que dejar que se regenere la mucosa que protege el exterior del pez”, respondió.

Otras experiencias

Apuntó que en los otros dos criaderos  se hicieron monitoreos similares. En el caso de Los Aguirre, los ejemplares muestran excelente sanidad, tamaños diversos -oscilan entre los 200 y 500 gramos- y se clasificó los cardúmenes según su desarrollo, en ocho piletones.

Allí cuentan con la provisión de agua de un pozo que vierte un caudal de 20.000 litros/hora, con una temperatura promedio de 21º durante todo el año. En los piletones hay 25.000 ejemplares.

En tanto, en el criadero instalado en El Cercado, departamento Monteros, hay cuatro piletones con 4.000 ejemplares. El monitoreo determinó una buena sanidad y que el peso de los pacúes oscila entre 200 y 400 gramos. Cuenta con una perforación para la provisión de agua (con 21º) durante todo el año, a razón de 30.000 litros/hora.

Finalmente, Riviere adelantó que en el emprendimiento de Los Aguirre se ensayará hacia fines de este año la reproducción natural de pacú, con hembras que ya se adaptaron al clima tucumano.

Fuente: http://www.lagaceta.com.ar