(Diario Hoy). Los mejillones dorados y el caracol marino son especies que invaden la cuenca del Plata. Un grupo de la facultad de Ciencias Naturales, junto a otras instituciones, estudia esta peligrosa invasión en aguas dulces. La National Geographic otorgó un subisidio para el trabajo de los científicos locales

 

En los últimos años, especies de agua dulce como los mejillones dorados, la almeja asiática o el caracol marino (Rapana venosa), invadieron la cuenca del Plata al punto de convertirse en un problema ambiental y económico. De distintos países requieren del trabajo de investigadores platenses ante el temor de que estas plagas se expandan hacia otras costas.
 
No es sólo un molusco que habita la cuenca de estas latitudes. En Europa, Japón, y en Estados Unidos la preocupación por el mejillón dorado, el Limnoper nafortunei, es cada vez más concreta. Es que provocan daños al ambiente al desplazar especies nativas, cambiar la dieta de los peces e invadir los sistemas de agua de las industrias y de las plantas potabilizadoras.
 
El Grupo de Investigación Sobre Moluscos Invasores-Plagas (GIMIP) de la División de Zoología de Invertebrados de la facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata trabaja desde hace años en estas especies para lograr prevenir y controlar su invasión -y mitigar así los efectos que causa-, que comenzó a hacerse notoria hace seis años atrás.

Junto a investigadores de Brasil comenzaron a trabajar en las playas de ese país. Mientras que hacia 1997 sólo se lo hallaba en el río Paraná y el Río de la Plata, ahora también es una problemática que sufren en la costa brasileña.

Hasta desde la National Geographic Society se interesaron por este trabajo. “En Estados Unidos están muy preocupados de que lleguen a sus costas”, señala el biólogo Gustavo Darrigran director del Grupo de investigación.

Las especies
La plaga más invasora de todas es el mejillón dorado pero también los investigadores argenti- nos ponen la lupa en la Rapana venosa y la Crassostrea gigas, dos especies que están ganado terreno en la Cuenca del Plata y en el Litoral marino de Buenos Aires, respectivamente.

“La Rapana venosa ya está asentada en la Bahía de San Borombón”, indica Darri-gran. Incluso en América del Norte se ha convertido en un trastorno en los cultivos ya que “estos caracoles marinos se alimentan de otros bivalvos y eso genera un impacto al ambiente natural al quitar la alimentación a otras especies nativas”.

La Crassostrea gigas es el molusco que los investigadores platenses comenzaron a estudiar recientemente. Fue introducida por el hombre para cultivo de alimento pero con los años esta especie exótica se convirtió, además, en invasora.

“Toda especie invasora lo que hace es competir por el alimento y por el espacio desplazando a especies nativas”, remarca el biólogo platense.

En cuanto a la ostra Crassostrea gigas en la costa bonaerense ya hay lugares, como en San Blas, donde se formaron “grandes bancos de estas ostras”.

La distribución de ciertas especies se hace vía barcos que viajan alrededor del mundo. En el caso de los mejillones, ingresó a América, a través del agua de lastre de los barcos transoceánicos. La primera vez que se constató la aparición de los mejillones en América fue en el balneario Bagliardi, en Berisso, allá por el año 1991.


Los mejillones viven adheridos a cualquier sustrato duro, ya sea natural -troncos y vegetación acuática- o artificial, como muelles y espigones.

Los mejillones miden sólo cuatro centímetros como máximo y empiezan a reproducirse cuando tienen apenas dos semanas hasta los tres años, que es el tiempo de vida que tienen estos moluscos. “Cuando nacen son microscópicos pero así y todo se reproducen”, indicó el biólogo platense.

La población de mejillones dorados llega a una densidad de 150 mil individuos por metro cuadrado. Esa es la cifra que manejan los investigadores de moluscos de la facultad de Ciencias Naturales.

Los grandes objetivos
La búsqueda de este equipo de investigación, hoy reconocido internacionalmente, tiene como desafío: conocer detalladamente las características de estos moluscos, su distribución y, principalmente, poder predecir su curso.

El grupo de investigación de bioinvasión que dirige Darrigran está compuesto por tres investigadores y dos becarios del Conicet, dos becarios de la Agencia de Promoción Científica Argentina, personal de apoyo de CIC y estudiantes avanzados de la facultad de Ciencias Naturales (UNLP)

Además del impacto ambiental que la invasión de especies exóticas provoca, una de las grandes consecuencias de la invasión del Limnoperna fortunei es la obstrucción de las cañerías de las industrias de las riberas que utilizan el agua como refrigeración y que ven cómo esta especie de molusco llega a taparlas completamente.
 
Al ser las larvas de mejillones microscópicas ingresan y sufren la metamorfosis en caños donde quedan retenidos e impiden el paso del agua. Eso genera grandes pérdidas económicas.

Los especialistas platenses advierten que alternativas como los biocidas para tratar de eliminar esta clase de bivalvos, se convierten en una posibilidad de contaminación del agua dulce.

En el desafío de controlar y erradicar definitivamente estas especies invasoras están los investigadores de La Plata que hoy no sólo lograron reicbir un subisidio para continuar con los estudios desde la National Geographic, sino que son invitados constantemente desde países europeos para brindar charlas sobre una problemática cada vez más extendida.

Fuente: http://www1.diariohoy.net