OAXACA (Ciudadanía Express).- Un equipo de científicos de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza logró, por primera vez, reproducir en cautiverio dos especies endémicas de peces: el blanco y el charal en peligro de extinción.

En colaboración con académicos de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa y del Instituto Politécnico Nacional, se consiguió la sobrevivencia de esos organismos silvestres y en el caso del pez blanco, se indujo la proliferación por estimulación ambiental de luz y temperatura.
 
Los objetivos radican en obtener organismos “limpios” (libres de contaminantes), crear un stock y repoblar cuerpos de agua en condiciones adecuadas, lo que permitiría un doble beneficio: rescatar las especies y mantener una fuente de trabajo y también de proteínas para la población, de rápido acceso y económica, dijo Guillermo Artemio Blancas Arroyo, académico de la carrera de Biología de la FES.

Se han obtenido varias generaciones y ha sido posible conocer los hábitos alimenticios en cautiverio, probar dietas, especificar aspectos reproductivos, hacer evaluaciones del líquido seminal y de desarrollo gonadal de las hembras. “Es un esquema de investigación que permite el conocimiento y sienta las bases para un cultivo masivo”, indicó.
 
El género Chirostoma es exclusivo del país y se forma por 18 especies distribuidas en el altiplano en entidades como Michoacán, Jalisco, Nayarit y la cuenca de México.
 
Las especies se dividen en dos grupos: los charales, de talla pequeña, de seis a 15 gramos y menos de 10 centímetros de longitud, y los peces blancos, entre 200 y 300 gramos, y 20 centímetros de largo.
 
Desde tiempos prehispánicos, han representado una importante tradición de pesca artesanal en las culturas indígenas; entre los aztecas fueron una fuente importante de alimento para las comunidades ribereñas de los lagos y lagunas, explicó el científico.

No obstante, la acuacultura en México se ha enfocado a variedades comerciales como la trucha, la carpa, tilapia y bagre, que han desplazado a las nacionales. Un hecho significativo, dijo, es que en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), esos organismos no aparecen catalogados en peligro de extinción.
 
Los cuerpos lacustres en todo el territorio han sido sobreexplotados, y las columnas de agua y espejos reducidas, además del impacto ambiental por la actividad humana, lo que ocasiona una fuerte presión ecológica a la fauna nativa y provoca la desaparición de algunos grupos.
 
En la subcuenca lacustre de Xochimilco, ejemplificó, los canales han sufrido un grave daño. Desde 1950, se ha reportado la desaparición del pez blanco y sólo quedan remanentes del charal (Chirostoma jordani).
 
Las capturas arrojan animales que en su mayoría están enfermos y parasitados. La población está compuesta principalmente por machos,  que implican un problema para la reproducción, dijo Blancas.

Para solucionarlo, se inició una investigación en biología reproductiva. “Algunos organismos, en especial los peces, tienen la facultad de revertir el sexo de sus gónadas; en acuacultura es común tener un grupo de alevines (recién nacidos) y revertir su género para convertirlos en machos, para evitar la reproducción y acelerar el crecimiento”.
 
En Xochimilco, antes había cuatro hembras por un macho; después, las cifras se igualaron, y ahora existen 20 machos por cada hembra. “La situación es preocupante porque se presenta una disfunción endocrina. Posiblemente a causa de las hormonas desechadas a los canales por el drenaje, sobre todo de mujeres que toman anticonceptivos, se provoca que el nivel de esteroides se eleve e induzca una posible reversión gonadal, es decir, que la población se masculinice”, explicó.
 
En cuanto al pez blanco, abundó, se capturaron organismos silvestres reproductores de ambos sexos en la presa Las Tazas, en el Estado de México. Se ambientaron a condiciones de cautiverio y se sometió a estimulación ambiental, es decir, se varió la temperatura del agua y la luz, simulando condiciones de primavera, verano, otoño e invierno.
 
Con ello, se hace creer que ha pasado un ciclo anual. Los machos respondieron de inmediato a la estimulación y agregaron esperma a los nidos simulando una fecundación, lo que refutó la creencia de que sólo fecundan cuando los huevos están presentes.
 
Para las hembras sexualmente maduras, se crearon condiciones de primavera-verano, y se incrementaron los desoves, lo que implica que se les podría sincronizar para tener crías todo el año. Los resultados de este trabajo se dieron a conocer en la revista internacional Aquaculture en 2004.
 
Para reintroducir charal y pez blanco en el medio silvestre, precisó Blancas, se debe trabajar con la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y las instituciones dedicadas al estudio de la biodiversidad, así como con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, a fin de vigilar la normatividad en los cuerpos de agua y su explotación comercial.
 
Actualmente, los científicos trabajan en Michoacán y el Estado de México, donde aún existen reservorios de agua en condiciones ambientalmente favorables para sustentar una población de estos peces.
 
“Los charales de Xochimilco no se han mezclado con ninguna otra especie desde tiempos inmemoriales. De ahí, la urgencia de rescatar esta riqueza natural que podría desaparecer dentro de pocos años”, concluyó.

Fuente: http://ciudadania-express.com