La Piscicultura de Río Blanco, ubicada a 34 kilómetros de Los Andes, propiedad de la División Andina de Codelco y desde hace 29 años administrada por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, es la más antigua de Latinoamérica en el cultivo de truchas, conservando las instalaciones originales. 

Desde 1980 ha sido fuente de importantes investigaciones en las áreas de nutrición, detección y control de enfermedades y selección de reproductores, que no han estado limitadas a académicos y estudiantes de la PUCV, sino que también han participado científicos de otras instituciones de educación superior del país. Además, realizan poblamiento y repoblamiento de truchas.

Entre los trabajos se cuenta un reciente estudio sobre el uso de aceites esenciales de tomillo para tratar el hongo de la saprolenia que ataca a los salmones. Anteriormente, a través de un proyecto de tesis, se crearon suplementos alimenticios a partir de algas y años atrás se incorporó el lupino a la industria salmonera, una materia prima que antes no se utilizaba en Chile y que hoy ya es un elemento muy conocido.

En la actualidad, se desarrollan un proyecto de tesis que estudia los tiempos de pigmentación más idóneos para obtener ovas de calidad.

La realización de estos y otros proyectos será beneficiada con la construcción del pabellón docente y la renovación del laboratorio. A través de esta nueva infraestructura se busca desarrollar y fortalecer en los alumnos, competencias profesionales que demanda la acuicultura nacional.

Las nuevas obras fueron inauguradas el 29 de abril, con la presencia de altas autoridades de la Universidad, entre ellas el Vice Gran Canciller, Padre Dietrich Lorenz; el vicerrector de Desarrollo, Salvador Zahr; el decano de la Facultad de Recursos Naturales, Gabriel Yany; el director de la Escuela de Ciencias del Mar, Guillermo Martínez, y académicos de las carreras de Ingeniería en Acuicultura, Pesquera y Oceanografía.

En representación de Codelco Andina, asistieron el superintendente de Servicio Divisionales, Alejandro Hoffman e Ibar Santander de la Vicepresidencia Corporativa de Proyectos.

El jefe de la Piscicultura y profesor de la Escuela de Ciencias del Mar de la PUCV, Germán Olivares, explicó que la construcción consiste en dormitorios separados para hombres y mujeres con capacidad para albergar a 12 alumnos y un profesor, además de una sala de clases similar a las existentes en la universidad.

Allí los usuarios podrán permanecer durante el tiempo que tarde la etapa de experimentación de sus investigaciones.

Profesores y estudiantes destacan utilidad de las dependencias

Por su parte, el director de la Escuela de Ciencias del Mar, Guillermo Martínez destacó la utilidad del pabellón: “Nos ofrece un laboratorio en el cual los estudiantes podrán participar en un proceso productivo real donde manipularán a los reproductores, realizarán fecundaciones artificiales, manejarán las ovas mediante todo el proceso y participarán en el manejo de los alevines eclosionados y en la posterior alimentación de los peces”.

A su juicio es una posibilidad que “enriquece el proceso formativo en el cual el alumno interviene directamente”.

Los mayores beneficiados con esta nueva herramienta son los alumnos, quienes ampliarán los conocimientos teóricos a través de la experimentación directa con los peces.

Durante la inauguración, dos estudiantes de Ingeniería en Acuicultura manifestaron sus expectativas.

"Esperamos que podamos hacer un uso satisfactorio y hagamos proyectos y prácticas a favor de nuestro conocimiento”, expresó Orlando Recabarren.

Su compañero Alejandro Cañete dijo que “es estupendo porque optimiza bastante lo que es el desarrollo de los estudios realizados en esta piscicultura y además facilita el trabajo de quienes están investigando ya que no perderán tiempo en viajes y podrá aprovecharlo en otras actividades, tanto académicas como de investigación”.

Fuente: Universia