(Entorno Inteligente).- El fomento de la producción acuícola a nivel nacional se ha convertido en la actualidad en una perentoria necesidad si consideramos que cada día más venimos dependiendo de las importaciones en cuanto a productos alimenticios se refiere.

Ya contamos con suficientes y magníficos estudios llevados a cabo por técnicos venezolanos en estaciones experimentales y crías de alevines en diferentes partes del país, pudiéndose mencionar a la estación piscícola de la población de Papelón, considerada como una de las primeras de Venezuela y que se encuentra ubicada aquí en el estado Portuguesa.

Hay que señalar que una de las funciones más importantes de la referida estación desde su funcación en el mes de octubre del año 1989, ha sido la cría de alevines de especies autóctonas, principalmente de cachamas, y para ello se venía utilizando la tecnología de propagación desarrollada por técnicos en el año 1977.

Necesario es recordar que durante el I Congreso Nacional de Ciencia y Tecnología celebrado en Caracas del 5 al 12 de julio de 1975, el cual fue coordinado por la socióloga Raiza Andrade y el arquitecto Ramón González Almeida, se presentó una ponencia que entre otros puntos señalaba que la piscicultura agrícola es una actividad que puede desempeñarse con fines puramente comerciales o como conexa a otras actividades agrícolas, ya sea para fines ya mencionados o para obtener alimentación en escala doméstica, aprovechándose períodos de inactividad entre las cosechas agrícolas, o bien en áreas de terrenos improductivos, condiciones favorables para la cría de peces dentro de los cultivos o en obras hidráulicas, embalses, canales, abrevaderos, etc.

Se agregó que la piscicultura agrícola comprende el manejo de la población piscícola que vive en una mesa de agua limitada que requiere la vigilancia del medio ambiente de la misma. Para todo lo señalado se requiere de construcciones de estructuras para el almacenamiento y regulación de las aguas, tales como estanques, excavaciones, levantamiento de muros y otras construcciones, así como regulación del suministro de agua, inspección de la composición química del agua y de sus recursos alimenticios naturales.

Durante el IV Encuentro Nacional de Acuicultura celebrado en la ciudad de Sa Juan de los Morros y realizado entre el 18 al 21 de marzo del año 1997, se sostuvo como lema: "Hacia la Producción Acuícola de Nuestros Embalses", y fue auspiciado por la Universidad Rómulo Gallegos con motivo de su XX aniversario.

A este evento asistió el estudioso de la materia, señor Adolfo Enrique Cañas Castañeda, hijo del conocido productor residenciado en Turén, Adolfo Cañas, ya fallecido, y de grata recordación por sus labores agrícolas y pesqueras.

En una de estas grandes reuniones expuso el representante del servicio profauna, investigador Edis Solórzano, que Venezuela cuenta con aproximadamente 563 mil hectáreas de aguas represadas a través de 94 embalses, que fueron construidos con la finalidad de controlar inundaciones, almacenar agua para riego y para consumo humano, o uso industrial, generar electricidad o utilizarlos con fines recreativos.

Considerando que este gran volumen de agua represada puede ser utilizada para el desarrollo de actividades piscícolas, el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables inició en el año de 1983 el "Programa de Cultivo de Peces en Embalses", previo un inventario recopilándose información sobre sus características generales y sobre la siembra de peces que habían efectuado varios organismos en estos importantes reservorios y a tales efectos se evaluó la ictiofauna de 38 embalses y las características físico-químicas de 13 de estos cuerpos de agua, realizándose igualmente estudios de factibilidad de siembra de peces.

El proceso de siembra tecnificada se inició en el año 1967 en el Embalse de Las Majaguas estado Portuguesa, donde se introdujeron 12 especies de peces y para la fecha se habían realizado siembras en 22 embalses en todo el país.

Las siembras llevadas a cabo antes del año de 1980 se realizaron con los objetivos de aumentar la diversidad ictica de los nuevos ambientes lacustres y aumentar la disponibilidad de fuentes de proteínas para el sector campesino y poblados aledaños al lugar de la explotación piscícola.

Como consecuencia de siembras incontroladas que se efectuaron en los embalses se originó una transferencia de especies propias de la cuenca del Lago de Maracaibo y de la sub cuenca del río Unare, de la cuencia del río Orinico y del Lago de Valencia. Se realizaron siembras sin ningún valor comercial ni deportivo, así como se sembraron especies de peces depredadores que en algunos casos resultan indeseables, tal es el caso del Caribe, que se introdujo en la Represa de Las Majaguas en el estado Portuguesa en el año de 1967, durante una siembra que se realizó justamente para el control de esta misma especie. Tambié se llevaron a cabo siembras de grandes bagres, especie que generalmente desaparece en los nuevos ambientes lacustres que constituyen los embalses por no adaptarse a las estrategias alimenticias y reproductoras.

Estos errores involuntarios arrojaron como resultados las desapariciones de muchas especies, entre éstas el pavón, cuya abundancia en la primera fase de siembra atrajo a pescadores deportivos, artesanales y a turistas de los estado vecinos a Portuguesa.

Hoy podemos señalar, que este gran embalse merece ser rescatado por las autoridades, ya que además de su abandono está seriamente contaminado en algunos sectores por productos químicos provenientes de los sembradios adyacentes y una extensa capa de algas superficiales que limitan la oxigenación del agua.

Las recientes disposiciones del gobierno nacional en cuanto a la pesca de arrastre, medidas que en cierta forma limita nuestra producción pesquera, obliga a retomar con eficiencia la siembra de especies autóctonas que en nuestro caso provienen del centro de cría ubicado en la población de Papelón.

Los doctores Otto Infante y Róger Carrillo en una exposición de motivos relacionada con la situación de nuestros recursos acuáticos, señalaron "En Venezuela se presenta la situación de un país en desarrollo, con un crecimiento demográfico muy alto, donde la contaminación de las aguas interiores ya se está convirtiendo en un problema de consideración. Este problema se ve agravado por el hecho de que las entidades oficiales muy poco se han preocupado por conocer esta grave situación y también porque el venezolano medio ignora el peligro que representa la situación que estamos originando y que ya se hace significativa con las apariciones de focos palúdicos y proliferación del dengue hemorrágico, obliga a que las autoridades inicien un programa de concientización en las áreas de influencia.

No solamente proliferan las enfermedades, sino que también se limita la producción artesanal de peces debido a la alta contaminación de nuestras aguas interiores, tal y como ya se presenta en Portuguesa con la alta contaminación de la represa de Las Majaguas, el caño Durigua, aquí en Acarigua, la Quebrada de Araure, el caño Guamal, río Portuguesa y otros importantes afluentes regionales.

A nivel nacional sufren las mismas consecuencias los ríos: Tuy, Guaire, Manzanare, Neverí, Guarapiche, Yaracuy, Aroa, Paoi, Chama, Motatán y el Táchira, que ya presentan graves problemas de polución porque reciben grandes cantidades de desechos urbanos de naturaleza orgánica.

Es significativo el daño que le estamos ocasionando a nuestros afluentes de cuyas aguas han ido desapareciendo peces como la guabina, el chorrosco, el bagre, la cachama, el bocachico, la palometa y otras especies que otrora fueran los alimentos por excelencia de nuestros trabajadores del campo.

Fuente: http://www.entornointeligente.com