Salta (El Tribuno Salta). A 16 kilómetros de la ciudad de Salta, sobre la ruta provincial 26 en el departamento de Cerrillos, se emplaza el camping Alto Valle, un emprendimiento agropecuario y turístico que se caracteriza por la producción intensiva de pacúes, bajo el sistema de "pesque y pague".

 

Raúl Gaspar, su propietario, es un empresario que hace poco más de 7 años decidió encarar este proyecto, basado en su afición a la pesca y la necesidad de hacer algo productivo y alternativo a su primera ocupación empresarial.

La finca, posee 60 hectáreas desmontadas, de las cuales 9 están dedicadas a una plantación de nogales, que este año entregó sus primeros kilos de nueces y el resto del terreno se destina a pasturas, arriendo, frutales de carozo y lugares para entretenimientos del camping. Una batería de represas complementan la infraestructura, donde se lleva adelante la cría de pacúes para la pesca deportiva.

"A nosotros nos cuesta muy cara el agua, porque la obtenemos por bombeo", explicó Gaspar y agregó que "por esa razón nos tuvimos que abocar directamente al sistema de "pesque y pague", ya que la pesca comercial no nos convenía en esta zona; tendríamos que tener un clima cálido y con mucha agua natural". En su finca existen 9 estanques de los que, en esta época del año, 4 están con agua.

Cada uno posee una superficie de 2.000 m2 con 2 millones de litros aproximadamente, donde comienza el proceso de cría, hasta que son trasladados a la represa mayor. El estanque más grande tiene una superficie de 8.000 m2 y está abierto a la pesca deportiva de los visitantes. Aquí se pueden pescar ejemplares de pacués de entre 1,5 y 5 kg de peso.

Al referirse a los inicios del proyecto, Raúl Gaspar, recordó las dificultades que tuvo para encontrar el asesoramiento necesario, lo que se sumó a la poca la información existente y la escasa experiencia en la zona sobre este tema.

 "Cuando hice la represa, pensé en utilizarla sólo para regar el campo y como me gusta la pesca, decidí sembrar algunos pacúes para ver que pasaba", relató el empresario, mientras comentó que tuvo una serie de inconvenientes para conocer la actividad y poder manejar su producción, pero a pesar de estos inconvenientes decidió proseguir adelante con su idea.

Más adelante, explicó que optó por el pacú cuando se enteró que algunas personas habían sembrado esta especie en el dique Cabra Corral, "entonces pedí la dirección y decidí traer unos 7.500 alevinos para probar", comenta, al tiempo que recordó que de esa cantidad sólo pudo cosechar unos 250 ejemplares.

El poco conocimiento sobre su manejo, la falta de oxigeno en el estanque, como producto de la proliferación de las algas que lo consumen y las contínuas embestidas de bandadas de "chumucos", acabaron con gran parte de su primera producción.

"Al principio tuvimos muchos problemas por el exceso de pláncton y vegetales y tuvimos que traer otras especies para que controlen esa dificultad", relató Gaspar y explicó que se encontró con la dificultad que al pacú, cuando se lo pasa de un estanque a otro, hay curarlo en piletas pequeñas y recién ahí pasarlo al estanque grande.

En el camping Alto Valle, siembran los alevinos en las represas más pequeñas hasta que los peces llegan a un peso de entre 1 y 1,5 kilos y recién entonces, pasan a la zona de pesca.

El productor explicó que el pacú no se reproduce en cautiverio y por este motivo los alevinos son traídos desde Clorinda, provincia de Formosa. La mortandad de los peces, está directamente vinculado a su cuidado y al frío del ambiente. "Si el invierno es crudo hay más mortandad", aclaró.

Fuente: http://www.eltribunosalta.com.ar