LA SERENA (El Día).- Tongoy es una localidad de la comuna de Coquimbo. Es famosa porque allí se concentra la industria ostionera y acuícola de la región y es además una de las más importantes de la zona norte de Chile.

Durante el último año la baja rentabilidad del cultivo del ostión ha provocado graves pérdidas económicas a sus habitantes, por lo que muchas empresas han apostado a diversificar su producción. Es así que en los últimos meses han aparecido proyectos para cultivar otras especies, como son el hirame, el pez dorado o palometa y la corvina.

LAS EXPERIENCIAS

La corvina es una especie autóctona de Chile, pero comercialmente no está considerada dentro de los productos de exportación. Esta figura espera cambiar con el desarrollo de un proyecto financiado por Corfo en Tongoy y llevado adelante por la Fundación Chile, el cual busca desarrollar la tecnología para engordar estos peces en balsas jaulas, al igual como se hace con los salmones en el sur.

Marcela Ureta Hopfenblatt, directora de esta iniciativa, sostiene que la idea es diversificar la acuicultura de la zona norte del país a través de especies nativas marinas de importancia comercial. Éste es un plan piloto que es único en el país, aunque anteriormente se han realizado estudios en otras regiones relacionadas a la producción de juveniles y de engorda.

Respecto a sus perspectivas futuras, Ureta sostuvo que para que se pudiera estandarizar una tecnología y llegar a un escalamiento piloto y luego comercial al menos se debería producir 2 nuevos ciclos de cultivo. En estas fases se buscarían "optimizar y mejorar las estrategias productivas que se han ido desarrollando, es decir, en un periodo de al menos 4 ó 5 años se podría llegar a un escalamiento comercial", aseveró.

La profesional acotó que considerando que los cultivos de peces marinos comerciales son a niveles mucho más conservadores que la industria salmonera, con unas 10 mil toneladas se podría estar hablando de una pequeña industria.

Ana María Guerrero, ejecutiva del área acuícola de InnovaChile, añadió que la corvina es una especie importante que tiene un valor de 7 a 8 euros en Europa y sobre los 8 dólares en Estados Unidos.

Los mercados objetivos que se pretende alcanzar con este producto son Europa, España y Portugal a donde se enviarán muestras.

La Fundación Chile también materializó en Tongoy un plan piloto para generar un negocio con grandes perspectivas económicas a partir del cultivo del pez hirame, una especie introducida en el país y que es usada por la elaboración de sushi, razón por la cual es ampliamente apetecida en mercados como EE.UU., Japón y Europa.

Su precio comercial puede alcanzar los 13 dólares el kilo.

Éste es un pez exótico japonés que no se consume prácticamente en el país, se trata de un producto para paladares sofisticados.

Según esta entidad, la introducción en Chile del hirame, fino pez de carne blanca, abre un abanico de posibilidades para el sector acuicultor. Es considerado ideal para la preparación del sushi, por lo cual su comercialización está enfocada a restaurantes de peces "finos" y mercados de países como Japón, donde se consume masivamente. Además de Estados Unidos, Perú, Brasil y Argentina, donde existen importantes colonias japonesas, con alto poder adquisitivo y que actualmente tienen la única posibilidad de acceder a una oferta de producto símil de hirame.

PARQUE  ACUÍCOLA

Una de las iniciativas más avanzadas se desarrolla de la mano de la empresa pesquera San José, entidad que pretende instalarse en el futuro parque acuícola de Puerto Aldea e invertir unos 17,7 millones de dólares para la pre-engorda y engorda del pez dorado o palometa.

Esta entidad presentó su proyecto la semana pasada ante las autoridades ambientales para obtener su calificación. Allí detalló que pretende contratar a unas 60 personas entre las etapas de construcción y operaciones. Además, la firma detalló su iniciativa ante la seremi de Bienes Nacionales, Mónica Bazán, y su equipo técnico, ya que esta institución es la principal impulsora del Parque Acuícola. Bazán confirmó que la iniciativa se encuentra "en evaluación jurídica" para permitir el desarrollo de un mejor proyecto al planteado originalmente, puesto que la actual propuesta aumenta la inversión y las oportunidades para la gente de Tongoy.

EMPRESARIOS COMPROMETIDOS

En el caso del proyecto para cultivo de corvinas, a la fecha existen empresas asociadas a esta iniciativa, tales como proveedoras de insumos y de servicios de la industria salmonera, las que tienen un desarrollo que permite adecuar la tecnología existente a este nuevo cultivo.

Además, está la participación directa en la ejecución del proyecto de la compañía Cultivos Marinos Tongoy, en cuyas dependencias se han hecho las experiencias en la zona. Enrique Valdivia, representante de esta empresa precisó que el interés de esta firma en participar en el proyecto radica en la búsqueda de alternativas de cultivo para diversificar sus actividades.

"En el comienzo fue una oportunidad para conocer una nueva especie que se iba a cultivar. Ahora que está terminando el proyecto nos damos cuenta que con lo que se ha avanzado ya podemos decir que tenemos más perspectivas de que esto va a funcionar y que puede ser un posible buen negocio en el futuro", aseveró.

El desarrollo de esta iniciativa se extendió por 24 meses y significó una inversión total que bordea los 378 millones de pesos, un 50% de estos fondos fueron aportados por InnovaChile de Corfo, el resto fueron aportes de la Fundación Chile y de las empresas asociadas.

Claudio Ibañez, director regional de Corfo, indicó que gracias a este proyecto se desarrollaron procesos de capacitación y aprendizaje, donde "hubo transferencia tecnológica para adaptar las investigaciones a nuestro contexto regional y a una especie nativa que dio buenos resultados". Ibáñez adelantó que Corfo desarrollará una convocatoria en la cual se podrán presentar ideas para trabajar con la corvina, puesto que es un convencido de que una vez que esta nueva actividad esté en marcha "se necesitará desarrollar una importante cadena de proveedores en la región".

Así la localidad de Tongoy se vislumbra como una zona donde la actividad productiva no esté centrada en un solo producto, una característica que da flexibilidad para enfrentar las crisis y los cambios en los mercados.

Fuente: http://www.diarioeldia.cl