(El Faro de Vigo).- Galicia lidera el mercado mundial de cría en cautividad de rodaballos con más de cinco mil toneladas al año, de ahí la importancia de cualquier investigación que suponga aumentar la rentabilidad de las explotaciones de acuicultura. El biólogo marino Jorge Hernández realiza una tesis en el Centro Oceanográfico de Vigo con la que confía en aportar más luz sobre el estudio de esta especie utilizando técnicas de mejora genética. El experimento se divide en dos partes: inducir la esterilidad mediante manipulación cromosómica y controlar el sexo de la descendencia con diferentes temperaturas.

Las hembras alcanzan antes el tamaño comercial que sus compañeros machos, mientras que los ejemplares estériles, al no llegar a la madurez sexual, "gastan todas sus energías" en crecer. Las técnicas para conseguir estos rodaballos de gran interés económico para la acuicultura se aplican desde hace algunos años, pero el biólogo marino Jorge Hernández profundiza en su conocimiento y en las características de los ejemplares obtenidos.

Su tesis está dirigida por Rosa Cal, de la planta experimental de cultivos marinos del Oceanográfico de Vigo, y Paulino Martínez, responsable del grupo de la Facultad de Veterinaria de Lugo que desarrolló el genoma del rodaballo.

La primera parte de la investigación consiste en una manipulación cromosómica –"Que no genética, puesto que no está permitida en acuicultura", aclara Hernández– para que los ejemplares pasen de ser diploides a triploides (con tres juegos de cromosomas) y conseguir así que sean estériles.

El estudio profundizará además en las diferencias entre los rodaballos triploides y los diploides y cómo evolucionan unos y otros. "De forma simultánea a los experimentos siempre se llevan a cabo cultivos de control para poder comparar", explica el biólogo.

La otra parte de la investigación, que todavía no ha empezado, consistirá en utilizar diferentes temperaturas de cultivo para determinar como éstas y la herencia parental influyen en la distribución de sexos.

"Esta técnica se ha utilizado antes, pero con larvas mayores, a partir de los dos o tres meses, pero nosotros lo haremos desde la eclosión. Además en cada tanque cultivaremos distintas familias y a diferentes temperaturas para tener un estudio más detallado", apunta el biólogo, que cuenta con una beca de Formación de Profesional Investigador del Instituto Español de Oceanografía

En las explotaciones actuales la proporción suele de ser de un rodaballo macho por otro hembra, pero los propietarios no saben hasta cinco o seis meses después de su eclosión el sexo de las larvas. "Por eso les interesa tener una técnica que les diga cuanto antes la proporción de sexos de una camada y descartarla si no le interesa", comenta Hernández, que también es técnico superior de producción acuícola.

La fecundación del rodaballo en cautividad debe hacerse in vitro y resulta bastante laboriosa. La época de reproducción comienza en primavera y se extiende hasta finales del verano.

Los rodaballos no tienen puesta espontánea en cautividad y los biólogos deben extraerle a mano los huevos a las hembras mediante una técnica de masaje abdominal. "Las primeras puestas no son buenas y los huevos deben tener unas determinadas caraterísticas. Además hay que establecer la frecuencia de cada ejemplar", detalla Hernández, que en unas semanas viajará al campus de Lugo para aprender nuevas técnicas.

Fuente: http://www.farodevigo.es