(Radio Universidad de Chile).- 25 mil trabajadores del salmón han quedado cesantes producto del cierre de un porcentaje importante de esta industria. ¿La razón? Una significativa baja en la producción debido al contagio de los peces con el virus ISA.

Vivian Wilhelm, bioquímica, investigadora asociada al núcleo Milenio de Biología Fundamental y Aplicada y de la Fundación Ciencia para la Vida, analizó con el programa Milenio de Radio Universidad de Chile, las repercusiones y causas de este fenómeno que afecta a cientos de chilenos.

“El virus ISA es propio del hemisferio norte, a pesar que los brotes que produjeron este trastorno en 2007 ya se habían encontrado en forma de síntomas en 1999, pero en esa oportunidad se asociaron a otras patologías, puesto que afecta mayormente al salmón del Atlántico y en Chile se encontró en el Salmón Coho y se le dio el nombre de Síndrome Ictérico del Coho”, indicó la investigadora.

Si bien en esos años la mortalidad de salmones producto del brote fue bastante baja, aún no hay claridad de que sea el mismo virus que perjudicó gravemente a las empresas del sur del país. “Los datos indican que fue una nueva aparición no asociada a la anterior”, aseguró Wilhelm.

¿Cómo llegó el virus ISA a Chile?

En el hemisferio norte y desde 1985, Noruega es uno de los países más afectados por el brote del ISA, por lo que se presume que el virus llegó desde la zona nórdica.

Vivian Wilhelm, dice que “se cree que el virus de 2007 llegó en una exportación grande de ovas o huevos fertilizados de salmón provenientes del hemisferio norte”.

Esto sumado a un cuadro de estrés presentado por los cardúmenes producto de un problema del caligus, un piojo de mar que ataca a los salmones, y del encierro, derivó en una baja de las defensas que facilitó la entrada del virus ISA.

En Noruega el trabajo para combatir esta enfermedad es permanente. De hecho, se trata de una labor conjunta del gobierno y la empresa privada. Muchos campos de cultivo fueron explotados de manera coordinada por las distintas compañías. Sin embargo, una de las medidas más radicales fue establecer un tiempo de descanso de un año para los fiordos.

Desafíos chilenos

En Chile no es imposible implementar este tipo de medidas. Lo difícil es lograr la coordinación entre las decenas de empresas situadas en las costas de la región de Los Lagos.

Como muchas de las bacterias, el virus ISA muta constantemente. “No hay una vacuna específica para paliar los brotes. En el hemisferio norte se han desarrollado vacunas inactivadas, proteínas del virus o vacunas recombinantes. Pero como el virus cambia de manera rápida no hay una vacuna que sirva siempre, por lo que es necesario estudiar mucho”, indicó la investigadora asociada al Núcleo Milenio de Biología Fundamental y Aplicada y de la Fundación Ciencia para la Vida.

Los especialistas siguen investigando. Vivian Wilhelm asegura que “nuestro fin último es, ojalá, desarrollar una vacuna. Pero estamos estudiando el ciclo del virus, averiguando cuáles son las respuestas inmunes de los peces a determinados antígenos del virus y pensando algún método de prevención, sea o no una vacuna, pero primero tenemos que entender el virus y su comportamiento”.

Además, la labor del centro es formar vínculos de trabajo con el empresariado, “queremos trabajar con los salmonicultores, algunos se nos han acercado, pero falta más colaboración”, señaló la investigadora.

El virus ISA es indemne para los seres humanos, se puede comer salmones sin riesgos de contagio.

Fuente: http://www.radio.uchile.cl