Coquimbo (Diario el Día). El desarrollo y la aplicación de la ciencia desarrollada en la región, como también la formación transversal de las personas marcarán la pauta en los años que vendrán.

 

En un futuro muy lejano algunas personas podrán viajar por el espacio o quizás por el tiempo. Si eso llega a suceder, tendrá que haber profesionales y trabajadores que construyan y le den mantención a las máquinas que harán el milagro.

Por ello las carreras universitarias y técnicas tendrán que ser diferentes a lo que son hoy. En algunas universidades el tema ya está siendo abordado.

Se prevé que en menos de una década el dominio de idiomas, los conocimientos de la informática y de las tecnologías, así como también la capacidad de coordinar y gestionar, serán claves para conseguir empleo.

Es decir, en el futuro predominará el sector del conocimiento, donde no dejarán de tener un importante papel los ingenieros, científicos, educadores, técnicos y consultores, entre muchos otros, quienes coexistirán con los ludicadores (inventores de programas de juego) y los ingenieros mecatrónicos (mezcla de electrónica, mecánica e hidráulica).

Sergio Gahona, vicerrector de la sede La Serena de la Universidad Tecnológica Inacap, sostiene que las profesiones van a seguir existiendo, contrario a lo que algunos autores señalan como “el deceso de las carreras”.

Gahona indica que lo que se modificará “es la forma de ejercer las profesiones”, lo que plantea también un desafío a las casas de educación superior.

En este marco, añade que “los negocios seguirán siendo los mismos”, en cuanto continuarán relacionados con la producción de manufacturas, la explotación de los recursos naturales y el comercio. Lo que cambiará, añade, será la incorporación de prácticas más sociales, como también de tecnología.

Respecto a cómo se verán estos cambios en la zona, afirma que las profesiones del futuro estarán relacionadas con la agroindustria al servicio de la alimentación y de todas las actividades vinculadas, como la pesca y la agricultura, que tendrán una modernización importante.

Dentro de este contexto, se prevé que además de los “granjeros de tierra”, proliferen los “granjeros de mar”, es decir los acuicultores.

Sergio Zúñiga, académico de la Universidad Católica del Norte, sostuvo que para que la acuicultura en la zona pueda avanzar, debe haber “un desarrollo tecnológico importante, lo que implica mejoramiento genético y, probablemente el cultivo de especie de mayor productividad”, tareas que exigen la formación de los profesionales idóneos. Prevé que la consolidación de estas modificaciones sólo se conseguiría dentro de 15 a 20 años.

TRANSVERSALIDAD

Sergio Gahona señala que la formación de los futuros profesionales no sólo deberá incluir la entrega de los conocimientos de su disciplina, sino que deberá necesariamente incorporar programas de estudios enfocados en las tecnologías y de temas transversales, como son la prevención de riesgos, el cuidado del medio ambiente y la ética.

En suma, lo más probable es que en el futuro desaparecerán algunos oficios y profesiones, pero surgirán otros que tendrán la característica de ser altamente tecnológicos, pero respetuosos del medio ambiente.

EL OCASO DE LAS CARRERAS

El senador Fernando Flores sostiene en un ensayo que el ocaso de las carreras ya habría llegado. A su parecer, “el deterioro de la carrera profesional como institución es una consecuencia inevitable del surgimiento de las economías basadas en el conocimiento.

La innovación continúa en la tecnología y en las organizaciones de negocios conduce inevitablemente a la progresiva destrucción creativa de muchas prácticas que antes se honraban, incluyendo aquellas que eran el centro de muchas carreras”.

Fuente: http://www.diarioeldia.cl