(Andalucía Investigación).- La Fundación Centro Tecnológico de la Acuicultura de Andalucía está investigando distintas posibilidades de cría intensiva de esta especie tropical bajo plástico. Por el momento se trabaja en el diseño de una estructura que permita optimizar los recursos disponibles, mejorando la producción piscifactora. Así, se ha estudiado previamente las características de este pez africano, conocido popularmente como ‘el pollo del mar’. Actualmente se está probando con diferentes sistemas de ventilación, temperatura, altura y materiales para que esta ‘piscina climatizada’ sea lo más rentable posible.

Hace años que se propone el uso de invernaderos para el cultivo de peces como la tilapia. Sin embargo, es la primera vez que esta idea se lleva a la práctica en Almería. La Fundación Tecnova, en colaboración con la Fundación Centro Tecnológico de la Acuicultura de Andalucía, está investigando distintas posibilidades de cría intensiva de esta especie tropical bajo plástico.

Por el momento se trabaja en el diseño de una estructura que permita optimizar los recursos disponibles, mejorando la producción piscifactora. Así, se ha estudiado previamente las características de este pez africano, conocido popularmente como ‘el pollo del mar’. Actualmente se está probando con diferentes sistemas de ventilación, temperatura, altura y materiales para que esta ‘piscina climatizada’ sea lo más rentable posible. En esta labor, Tecnova ha analizado las distintas experiencias que existen en otros países como Colombia, Méjico o Estados Unidos; sin embargo, se trata de adaptar dichos modelos a las peculiaridades climáticas de esta zona. Una vez que termine el estudio de viabilidad, para verano según las previsiones, se presentará un prototipo que servirá de experiencia piloto.

El proyecto, incentivado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa con 106.665 euros, pretende implantarse de forma práctica a medio plazo y está abierto a emplearse con otras especies como la lubina o la dorada. “La ventaja de este sistema es la capacidad de adaptarse a las necesidades del pez a través del control climático”, comenta Mari Carmen Galera, gerente de la Fundación Tecnova, quien aclara que estos estanques también podrían servir para la cría específica de larvas marinas.
 
Importante demanda de consumo

Este modelo no está muy implantado en España (tan sólo existen unas pocas experiencias en Valencia y Córdoba) dado que se trata de un pez bastante desconocido para el consumidor nacional. Sin embargo, cada vez se observa una mayor demanda, motivada sobre todo por la población latinoamericana, acostumbrada a este producto. A día de hoy se puede encontrar en las grandes superficies, que lo adquieren importado desde Norteamérica (filetes frescos) y de países asiáticos como China o Indonesia, que lo comercializan de forma congelada.

Aunque a nivel nacional el consumo es incipiente, países europeos como Inglaterra, Holanda o Alemania sí conocen el sabor de la tilapia. La idea es difundir entre el empresariado almeriense el potencial comercial que ofrece este pez que, más allá de sus propiedades, nutritivas y buen precio, presenta un crecimiento acelerado y una gran adaptación al cautiverio. De ahí que universidades americanas como Maryland, Virginia o Massachusetts realicen estudios para mejorar el rendimiento del cultivo de esta especie, que en los últimos años ha despertado gran interés en la acuicultura mundial.

Tomates y peces bajo un mismo techo

Según los cálculos de este estudio, la cría de peces bajo plástico podría ser compatible con el cultivo intensivo de productos hortofrutícolas como el tomate. Al menos, ésa podría ser una de las utilidades complementarias que se le dé a estas estructuras en la provincia almeriense. Se trataría de implementar un sistema que aproveche ambos rendimientos. “Un cultivo retroalimentaría a otro: los restos de cosecha servirían como nutriente para los tomates y peces bajo un mismo techo, cuyos excedentes de fertilizantes se podrían emplear con las hortalizas”, aclara la gerente de Tecnova, que recalca que uno de los objetivos que persigue el estudio es reactivar la economía buscando nuevos nichos de mercado y diversificando la actividad económica del sector; se podría implicar a constructoras de invernaderos para las estructuras, empresas de riego para el diseño de embalses o fabricantes de plástico para las cubiertas, entre otras.
 
Tras el interés despertado por este proyecto, otras entidades se han sumado a la posibilidad de cultivar tilapia bajo plástico. Así, según ha señalado Mari Carmen Galera, este organismo se reunió con el Ayuntamiento de Torrox que, en colaboración con la Universidad de Málaga (UMA) y el Auala del Mar, van desarrollar un proyecto paralelo. En este caso, se trata de mejorar de forma genética la apariencia de la tilapia (forma, textura, color) para hacerla más atractiva de cara a los consumidores. De hecho, ya hay un grupo de empresarios interesados en poder colaborar con esta iniciativa investigadora, con miras a apoyar la financiación y participar de sus resultados.
 
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