(Milenio).- Las mareas rojas son cada vez más frecuentes en México por el deterioro ambiental de las costas; el problema radica en la reproducción masiva de algunos microorganismos tóxicos que ocasionan la muerte de peces, crustáceos, aves e incluso el hombre, señaló Sergio Licea.

El experto del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM indicó que los Florecimientos Algales Nocivos (FAN, por sus siglas), conocidos como "mareas rojas", se caracterizan por el cambio en la coloración del agua, ocasionado por la presencia de cianobacterias, microalgas y ciliados.

Las toxinas, explicó, son productos del metabolismo de algunas algas microscópicas que causan la mortalidad masiva de algunos organismos, sobre todo porque a veces prevalecen especies dañinas o tóxicas que pueden envenenar a diversos seres vivos.

Licea Durán agregó que aunque es un fenómeno natural también hay diversos factores ambientales que favorecen su proliferación, como aumento en la temperatura del mar, corrientes oceánicas, vientos, contaminación antropocéntrica y el agua de lastre de los buques.

En un comunicado, detalló que el deterioro ambiental en las costas mexicanas se ha incrementado por el desarrollo de la acuicultura, el impulso turístico y la descarga de aguas residuales, lo que provoca abundancia anormalmente alta de nutrientes y desequilibrio en el ambiente marino.

"Se ha encontrado una relación directa entre el desarrollo regional y el incremento en intensidad y duración de los FAN", observó el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Puntualizó que los FAN son cada vez más frecuentes en México, producen efectos negativos en la salud de diversas poblaciones y generan mermas económicas derivadas de las vedas en la pesca e impacto turístico en las zonas afectadas.

Las toxinas producidas por estos microorganismos, dijo, pueden acumularse en diferentes especies marinas como crustáceos, moluscos, peces, aves y mamíferos. Algunas variedades de microalgas son venenosas y hasta letales para el hombre, quien usualmente las ingiere al consumir peces o mariscos contaminados.

Además de producir pérdidas millonarias por la muerte de animales acuáticos comerciales o de cultivo, son peligrosos porque ocasionan trastornos en la salud humana y en algunas ocasiones decesos como ha ocurrido en Sinaloa, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

Fuente: http://www.milenio.com