SAN JOSÉ (CRH).- Aunque no está en peligro de extinción, científicos costarricenses trabajan en la reproducción y preservación del pez gaspar.

La importancia que tienen estos peces radica en que son una especie nativa, que aunque no está en riesgo tiene poblaciones reducidas; además es una fuente de alimento para muchas personas de la Zona Norte y es de gran interés comercial.

Es por eso que el biólogo Maurizio Protti, del Laboratorio de Recursos Naturales y Vida Silvestre de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional (UNA), ha trabajado desde hace aproximadamente 10 años en el estudio del pez gaspar, tratando de establecer los modelos de reproducción pero en cautiverio, para impulsar el desarrollo de la acuicultura, con fines comerciales, de repoblamiento y de conservación.

En nuestro país el lugar en donde es posible encontrar mayor cantidad de peces gaspar es en Caño Negro, en la cuenca del río Frío, en la del río San Juan, parte de la cuenca del río Sarapiquí y en el Caribe, cerca del río Parismina.

Según estudios realizados, estos peces han mantenido sus características físicas desde hace millones de años, sin mostrar cambios aparentes.

Apareamiento

En los proyectos de investigación que se realizan en la UNA, se inició el proceso de reproducción con la elección de la hembra y los machos.

Seguidamente a la hembra se le inyecta una hormona fabricada en laboratorios llamada LHRH-A, la cual la estimula a poner los huevos; cuando ya los huevecillos han sido evacuados se pegan a la vegetación artificial que se ha preparado dentro del estanque y el macho los baña con su esperma, fecundándolos.

Después de 50 horas se da la eclosión y se empiezan a alimentar con una fórmula de alimento concentrado, durante los próximos 30 días, para luego decidir si se llevarán a estanques a engordar o si una parte de ellos serán liberados; al llegar a este punto, los ejemplares tendrán un tamaño de seis a ocho centímetros.

Según Protti, este es el segundo intento de reproducción que se realiza en Costa Rica y para ello se utilizaron peces que se tenían en la Estación Acuícola 28 Millas de la Escuela de Biología, los cuales después de cumplir su papel se devolvieron al mismo lugar.

Ahora en los laboratorios de la UNA se tienen solamente las larvas, las cuales alcanzan la cifra de 22000.
De los peces que llegan a la etapa adulta se mantiene un promedio de un 50% y la cantidad de huevos que expulsa la hembra se acerca de los 8500 a los 13000 huevecillos por cada kilogramo que pesa.

Financiamiento del proyecto

El financiamiento de este proyecto se realiza en primera instancia por medio de la UNA a través del programa Fondo Institucional para el Desarrollo Académico y también con los recursos que genera el laboratorio.
Protti manifestó que aún no se ha llegado a vender ninguno de los peces que se reproducen en el laboratorio, pero reconoce que se tendrá que tomar una decisión según la cantidad de peces que se logre sacar.
“Sería imposible mantener una gran cantidad de peces acá, por lo que debemos planear estrategias de seguimiento” comentó.

Son muchas las ventajas de reproducir al pez Gaspar, pero para eso es importante seguir capacitándose y motivando a la sociedad.

Transmitiendo conocimiento

La Universidad de Juárez en Tabasco, México, es una de las universidades con más experiencia en la reproducción del pez gaspar, y desde 1986 ha realizado estudios sobre esta especie.

Los esfuerzos últimamente se han encaminado en generar tecnología y técnicas para el “cultivo” y también en investigaciones básicas de producción, como lo es el alimento.

En este país ya se produce comercialmente el alimento balanceado para el peje lagarto como lo llaman ellos, o pez gaspar para los ticos.

Es por eso que la UNA firmó un convenio con esta universidad, con el objetivo de intercambiar conocimiento y aprender más acerca de la experiencia mexicana.

El doctor Gabriel Márquez del Laboratorio de Acuicultura Tropical de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México, brinda capacitaciones a los costarricenses dedicados al tema del gaspar, ya que durante 24 años se ha dedicado al estudio de esta especie, por lo que centra sus estudios y enseñanzas principalmente en cuatro etapas, las cuales abarcan la biología de la reproducción; nutrición y alimentación; cultivo experimental y transferencia tecnológica.

Márquez reconoce que en México la actividad con el peje lagarto ha ganado gran importancia, aunque ha sido un proceso largo.

También comentó que al igual a como se ha incentivado la producción de tilapia, se debería impulsar con mayor fuerza la reproducción del gaspar por ser una especie nativa.

“No se trata de frenar el desarrollo de la tilapia, sino de darle oportunidad a lo nativo” expresó Márquez.
Se espera que en Costa Rica se pueda seguir desarrollando esta técnica de reproducción, con el fin de enseñar a la población costarricense a conservar al pez gaspar y a dar un uso sostenible.

Fuente: http://costaricahoy.info