SANTIAGO (El País).- El presidente del grupo Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, aseguró que la piscifactoría inaugurada ayer en Mira (Portugal) marcará "un antes y un después en el municipio, en Portugal y en la acuicultura". Incluso fue más allá al calificar la planta como un "referente mundial".

Durante el acto de presentación de su nueva fábrica situada en la localidad lusa, Fernández de Sousa insistió en la "comprensión y la confianza" que ha tenido con la empresa el Gobierno luso y aseguró que ese fue uno de los motivos que llevaron a Pescanova a instalarse en Portugal. A su lado, la conselleira del Mar de la Xunta, Rosa Quintana, alababa a la autoridades del país vecino por haber considerado la planta acuícola, situada a pocos metros de una playa, "compatible con la Red Natura". La responsable de Mar avanzó que su política no seguirá el camino emprendido por el bipartito, que vetó un proyecto en Cabo Touriñán (Muxía). "Galicia perdió una oportunidad única que no se podía permitir en esta situación de crisis", lamentó. Su apuesta se basa ahora en recuperar los proyectos que no pasaron el filtro dentro del Plan Acuícola: "Trataremos de resolverlos para no perder más tiempo".

Ante varios centenares de asistentes, entre los que se encontraban el primer ministro de Portugal, José Sócrates, el presidente del grupo alimentario explicó que se trata de la primera planta de acuicultura de rodaballo que cuenta con una toma en mar abierto.

Hacia diciembre, si todo va según lo proyectado, estará en disposición de producir 7.000 toneladas de rodaballo anuales. Su capacidad a pleno rendimiento rebasará las 12.000 toneladas.

Sócrates, por su parte, también hizo alusiones a la compatibilidad de la factoría con el medio ambiente alegando que es "un orgullo" que un grupo tan importante como Pescanova haya optado por Portugal para una inversión que "cumple con todas las reglas ambientales".

Bajo el nombre de Acuinova, la factoría ha recibido una inversión de 140 millones de euros y va a generar unos 200 puestos de trabajo directos, 600 indirectos y "muchos inducidos", según explicó el presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa-Faro.

En sus 1.800 tanques hay ahora un millón y medio de alevines, casi 2.000 toneladas de peces. La piscifactoría abarca todos los procesos relacionados con la actividad, desde el crecimiento, el procesamiento y el embalaje del producto.

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