AROUSA (Faro de Vigo).- Arousa, considerada por la FAO una de las principales reservas mundiales de fitoplancton, es también la ría más productiva de Galicia y la que alberga en sus aguas la mayor cantidad de proyectos de investigación científica relacionada con pesca, marisqueo y acuicultura.

Con 230 kilómetros cuadrados y una profundidad máxima de 69 metros, ofrece formidables posibilidades para el desarrollo de especies tan implantadas como el mejillón, cultivado en Galicia en 3.300 bateas de las que más de 2.200 están, precisamente, en la ría arousana. Pero la riqueza del ecosistema hace que, por ejemplo, se experimente también con el cultivo de salmón, cuya fase de desarrollo está rodeada de polémica desde que en noviembre se introdujeron en una jaula flotante con cerca de 60.000 salmónidos alevines que actualmente tienen ya un peso aproximado de un kilo, cada uno de ellos.

En estas aguas se desarrollan también proyectos científicos para la introducción y desarrollo de especies de interés comercial. Prueba de ello es el Plan de Repoblación del Litoral de Galicia, llevado a cabo desde hace años por la Xunta y que permitió liberar decenas de miles de ejemplares de rodaballo y bogavante, también alevines.

La mayor parte de los peces se soltaron, precisamente, en la playa de A Lanzada y la costa arousana, debidamente marcados para hacerles un seguimiento posterior para conocer un poco mejor sus costumbres y modo de adaptación, de tal forma que se abran las puertas al cultivo en laboratorio para después afrontar liberaciones masivas de la especie y recuperar pesquerías.

También se liberaron recientemente caballitos de mar, aunque en este caso se trate de recuperar y proteger una especie en peligro, aunque sin valor comercial. El Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es el encargado de esta experiencia, que incluye una suelta llevada a cabo en Punta Cabalo (A Illa de Arousa). Los caballitos liberados, también marcados, serán ahora seguidos muy de cerca por los científicos.

El mismo seguimiento que periódicamente se hace de las centollas que, también marcadas, son estudiadas por los investigadores con ayuda de la flota gallega.

Por seguimiento se han marcado incluso ejemplares de oreja de mar, una especie llamada a tener a medio plazo un mayor protagonismo en la actividad marisquera gallega. La oreja está siendo investigada y estudiada tanto en el Instituto Galego de Formación en Acuicultura (Igafa) como en el Centro de Investigaciones Marinas (CIMA), dos entes arousanos que junto al Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino (Intecmar) gozan de reconocimiento internacional por el trabajo que desarrollan desde hace años en pro de la pesca, el marisqueo y la acuicultura.

Al hablar de estos centros hay que referirse también a las Universidades gallegas y al Consello Regulador do Mexillón de Galicia, que desarrollan trabajos de carácter científico relacionados, por ejemplo, con la eliminación de residuos procedentes del laboreo, el control de las mareas rojas o la diferenciación del molusco gallego a nivel mundial mediante un banco de datos de ADN.

Las bateas de engorde de bivalvos –especialmente almeja– e incluso las bateas provistas de paneles solares y aerogeneradores, con los que se aprovechan energías alternativas para mejorar el cultivo en la ría son otros ejemplos del trabajo que se lleva a cabo en Arousa, al igual que pueden destacarse la boyas y sistemas de medición de temperaturas, salinidad y corrientes.

En el CIMA iniciaron este año proyectos como el de "Evaluación de la situación patológica en diferentes poblaciones de ostra plana", para buscar estrategias de cultivo en batea; hacen un seguimiento científico de las áreas marinas pesqueras protegidas y despliegan el proyecto titulado "Desarrollo y transferencia tecnológica de las unidades modulares (minicriaderos) de producción y preengorde de semilla de almeja". Igualmente, analizan poblaciones de longueirón viejo, buscan en las ostras genes específicos más resistentes a los parásitos y amplían el proyecto para el cultivo en "hatcheries" de nuevas especies de moluscos bivalvos de interés comercial, entre otras muchas investigaciones abiertas.

Fuente: Faro de Vigo