CHARLOTTE.- Las ostras están en peligro. En las últimas decadas, estos ectotermos han sufrido implacables ataques. Las enfermedades parasitarias han diezmado las poblaciones de ostras de la costa de Carolina. El incremento de las temperaturas del océano han alterado su ambiente y afectado su fisiología.

En un laborario de la UNC, la profesora de ciencias biológicas Inna Sokolova estudia estas criaturas que se han adaptado por milenos y sobreviven a las condiciones extremas. Los tanques de agua de mar de 50 galones contienen cientos de ostras. Sokolova juega el papel de un dictador no benevolente; ella controla la temperatura del agua, introduce patógenos peligrosos, registra los cambios que resultan en su bioquímica.

Las ostras han sido una parte importante de la economía acuícola de Carolina del Norte y del complejo ecosistema de los estuarios del estado.

De acuerdo a la N.C. Division of Marine Fisheries, mas de 260 000 libras de carne de ostra fueron cosechadas en el 2003 con un valor de $1.02 millones, comparado a las 724 000 libras en 1983 con un valor de mas de $1.12 millones.

Además de su importancia económica, las ostras son esenciales para el sistema acuático de Carolina del Norte. Las conchas de las ostras son el refugio de otras formas de vidas acuáticas. Los asentamientos de ostras crean hábitats para mas de 300 especies de animales y plantas. Son sus propios sistemas de biofiltración, las ostras limpian el agua, remueven el exceso de algas y vegetación.

Desde inicios del siglo XX, las poblaciones de ostras han disminuido en mas de 99% en Carolina del Norte. La disminución es una consecuencia del impacto de las actividades del hombre.

Como resultado de esto, la restauración y protección de las ostras se ha convertido en una prioridad de los políticos y universidades estatales.

Sokolova y sus colegas alcanzaron los titulares el año pasado cuando demostraron que los organismos marinos se vuelven mas sensible a la contaminación cuando las temperaturas del océano se incrementan. Los investigadores estudiaron los efectos del incremento de las temperaturas y de los metales pesados mediante el registro de la tasa metabólica estándar de las ostras.

El cadmio posee una amenaza para los recursos acuáticos de Carolina del Norte. La introducción de este metal en los sistemas de las ostras disparan un complejo mecanismo de defensa molecular que hace que el metal sea incapaz de entrar en las células de las ostras.

Para probar la relación entre la temperatura y el sistema de defensa de las ostras, los investigadores monitorearon las ostras a diferentes temperaturas, en agua de mar limpia y en la presencia de cadmio.

Sokolova encontró que a temperaturas altas los sistemas defensivos de las ostras fallan. Consecuentemente, las ostras absorben el cadmio y otras toxinas mas rápidamente y la toxicidad del cadmio se incrementa.

Aunque las ostras son capaces de desintoxicarse por si misma, la energía que gastan es energía que no puede gastar en otros procesos importantes. Ellas emplean toda su energía para sobrevivir.