AROUSA (Faro de Vigo).- Curtido en mil batallas y marcado por una división que parece insalvable, el sector mejillonero se da otra oportunidad, sabedor de que el enfrentamiento que padece le hipoteca y amenaza incluso su supervivencia. Con la intención de pasar página, olvidar el pasado, dejar la política a un lado y pensar en el futuro, los representantes de las diferentes entidades productoras llevan semanas reuniéndose, recorriendo puertos y buscando apoyos para elaborar una candidatura de consenso –que represente a la producción– con la que acudir a las inminentes elecciones del Consello Regulador do Mexillón de Galicia.

No es fácil, y de hecho en procesos anteriores ya se intentaron candidaturas consensuadas que terminaron como el rosario de la aurora. Pero quieren intentarlo, pues la globalización es muy dura, los competidores internacionales están al acecho y mantener la desmembración organizativa actual lleva al fracaso.

De ahí la importancia de reuniones como las mantenidas en días pasados y la celebrada ayer, con participación de representantes de entidades como A Illa, Amegrove, Cons do Udra, Agame, Cabo de Cruz, Virxe do Rosario y la Federación de Asociaciones de Arosa y Norte, entre otras. Estaban todos menos la Organización de Productores Mejilloneros de Galicia (Opmega), mayoritaria en el sector productor.

Se trataba de empezar a encauzar una candidatura de consenso, y la idea era dar un primer paso que hoy se transmite formalmente a Opmega con la esperanza de que lo acepte.

Si lo ve con buenos ojos habrá al menos una posibilidad, pues se celebrarán nuevas reuniones antes de poder decir con todas la garantías que hay una lista, y sobre todo, un presidente de consenso para liderar al nuevo
Consello Regulador.

Sólo así, con unidad, dicho órgano dejará de ocupar el segundo plano que ostenta en la actualidad. Éste, el Consello Regulador, está llamado a ser el gran referente del sector productor, y sobre todo a ser el encargado de lanzar a los mercados la Denominación de Origen Protegida (DOP) Mejillón de Galicia. Pero sin unidad, manteniendo la división actual, el Consello seguirá siendo un órgano decorativo y reservado a meras campañas promocionales que, a la postre, ni siquiera ejecuta.

Presidido aún por Ramón Dios, el Consello anunció varias veces durante los últimos años que la DOP estaba lanzada, que el mejillón ya podía presumir en los mercados de ser el primer producto del mar con ese marchamo de calidad y anunció, también, que la mitilicultura se abría paso mediante una nueva etapa de esplendor, que ahora nadie aprecia por ninguna parte. La DOP sigue siendo una utopía, una marca que puede llevar al mejillón gallego a cotas inimaginables, pero que hasta ahora se ha quedado en papel mojado. Y eso puede cambiar, o al menos eso creen los mejilloneros que están dispuestos a olvidar viejas peleas y a olvidarse incluso de los piquetes que el año pasado causaron al sector un daño tan grande que aún tendrá que pasar un tiempo antes de que se aprecie toda su magnitud.

Esos bateeiros, los que prefieren "olvidar el pasado y pensar en el futuro", son también los que opinan que "en este nuevo proyecto tenemos que estar todos, pues de lo contrario no sirve de nada". Y estar todos implica apoyar de lleno al nuevo Consello Regulador, y sobre todo avalar una unidad que hasta ahora no existió.
Olimpio Castelo, Josefino Gondar, Ángel Padín Naveiro, José Figueira, Javier Figueira, Manuel Castro, Francisco Padín, Francisco Dios, Manuel Franco, Javier Blanco, Julio Villanueva y Esteban Paz son algunos de los nombres que forman parte de la historia de este sector y de cuyas acciones, algunas tremendamente positivas y otras nefastas, el sector debe sacar conclusiones de cara al futuro. Alguno incluso forma parte de las negociaciones de esta nueva etapa, la misma que debe garantizar a generaciones venideras una actividad acuícola de garantías en la que no tengan cabida viejos resentimientos. Y por cierto, si los bateeiros no se unen se arriesgan a que el sector transformador lidere al Consello.

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