(Innova Press).- Bioalgal Marine, spin-off de la Universidad de Almería, es una empresa especializada en el cultivo y aprovechamiento integral de microalgas, ha desarrollado un nuevo fertilizante fabricado a partir de la microalga Spirulina, denominado Algafert. Este abono de origen natural mejora visiblemente la calidad de las raíces y la resistencia de la planta sin agredirla y sin comprometer su calidad final gracias a sus inocuas propiedades.

Según Marta Sánchez de Puerta, gerente de Bioalgal Marine, “este biofertilizante, especialmente indicado para cultivos de agricultura intensiva, no es más que la mezcla de la microalga Spirulina, agua y enzimas. Dicha mezcla se calienta y, al alcanzar una determinada temperatura, las microalgas se rompen y liberan los aminoácidos. Cuando se suministra este abono sobre los cultivos, le ahorramos a la planta el trabajo de crear aminoácidos, siendo su crecimiento mucho más rápido”.

La principal particularidad de esta microalga es su elevada concentración en aminoácidos, polisacáridos, fitohormonas, oligoelementos y antioxidantes, lo que la convierte en el complemento biológico por excelencia. Todas estas sustancias, extraídas por procedimientos naturales y respetuosos con el medio ambiente, actúan sobre el crecimiento del tejido radicular secundario, sobre la multiplicación de las células en el crecimiento de la masa de la planta, la multiplicación de nuevos brotes y sobre un mejor cuajado de las flores que proporciona, a su vez, una mayor uniformidad del fruto tanto en lo que respecta a su tamaño como a su aspecto externo. Además, aporta a los frutos un mayor brillo y consistencia.

Beneficios

Estos beneficios ya han sido constatados en cultivos típicos almerienses donde se efectúa la lucha biológica, así como en cultivos de fresas en Huelva, en el olivo de Jaén, Córdoba y Granada, y en cultivos subtropicales. Los resultados obtenidos hasta la fecha son los responsables de la extensión de la comercialización de este producto en toda Andalucía.

En el caso de la fresa es utilizando tanto en suelo natural como en cultivos hidropónicos donde los resultados, aseguran desde Bioalgal, superan las previsiones, ya que además de la mejoría prevista tanto en el fruto como en la planta. “Es como si se hubiera regenerado el sustrato”, explica Sánchez Puertas. En el caso de los cultivos en caballones -surcos- se ha apreciado uniformidad en el fruto y en el colorido, alargamiento de los peciolos, y desaparición de la segunda categoría del fruto, la cual no suele tener interés comercial.

En cuanto al olivo, el peciolo de la aceituna tras el uso de este biofertilizante es más largo, lo cual favorece su recolección, y se aumenta el cuajado de flores y la uniformidad de la cosecha. En los cultivos almerienses, en el caso de los cultivos hidropónicos han mostrado, tras un tratamiento con Algafert, mayor resistencia al stress hídrico. Y todo ello con la ventaja de que es de uso permitido en cultivos ecológicos y permitido en presencia de lucha biológica.