(Puebla Hoy).- Lo que tradicionalmente se ha considerado material de desecho, como las conchas o caparazones de algunas especies marinas, para un grupo de investigadores de la Facultad de Ingeniería Química de la BUAP es fuente experimental para la obtención de materiales, los cuales están constituidos de compuestos de valor comercial como la quitina, proteínas, pigmentos y minerales.

El doctor Heriberto Hernández Cocoletzi, responsable del proyecto, subrayó que dicha investigación contribuye a mejorar el medio ambiente “y al mismo tiempo a la producción de un material que puede ser aplicado en algo específico, inclusive para combatir la misma contaminación”.

Los investigadores estudian las propiedades de una sustancia que se extrae del camarón, llamada quitina, de la cual tras un proceso químico se obtiene el quitosano; de igual forma, recalcó el Especialista, “se podría conseguir carbonato directamente, óxido e hidróxido de calcio si queremos invertir más”.

El quitosano es conocido a escala mundial por servir de base para la industria farmacéutica en la formulación de productos naturales para el tratamiento de la obesidad, reducción del colesterol y presión sanguínea, así como estudios que tienen que ver con la industria de la medicina regenerativa e ingeniería de tejidos.

Hernández Cocoletzi señaló que en la Facultad de Ingeniería Química  particularmente se realizan estudios en el área ambiental, para la remoción de metales presentes en agua, tales como cobre, cromo, arsénico o mercurio; “comprobamos que el quitosano que obtuvimos es capaz de absorber cobre en una muestra de agua”.
Además, sirve para proteger las semillas de algunas bacterias y “ayudar al crecimiento de la planta; actualmente se está intentando utilizar para funcionalizar los nanotubos de carbono”, agregó.

Los residuos utilizados en la investigación provienen de los restaurantes de mariscos, principalmente de los exoesqueletos de camarones o pescado, ostiones y conchas de almejas; “todo eso es basura que en principio no sabemos controlar, tampoco sabemos cuál es el destino final de la misma: si tiene un manejo especial o es tirada comunitariamente”, dijo.

Cabe destacar que de las conchas se adquiere carbonato de calcio; harina de los huesos de pescado y también quitosano de las langostas; reiterando que “un mismo material lo vamos a obtener de más de una fuente de residuos sólidos”.

El quitosano se ha estudiado en Sudamérica, Cuba, Japón y algunos estados del país como Sinaloa, pero la originalidad radica al ser obtenido en la basura; al final del proyecto se pretende establecer una planta piloto y elaborar un inventario de residuos de restaurantes de comida marina, para “sustentar el trabajo realizado y saber cuántos residuos se generan”, añadió.

Fuente: http://pueblahoy.net