Por: María José Iglesias
OVIEDO (La Nueva España).- España es la primera potencia acuícola de Europa mientras que Asturias permanece a la cola del país y lucha a la desesperada por sumarse a un rentable carro que se le resiste. La razón está en la Naturaleza. Las rías del Eo y de Villaviciosa carecen de profundidad y los expertos aseguran que en la costa apenas hay lugares adecuados para instalar plantas. Aun así, los empresarios parecen animados a probar suerte.

De las 300.000 toneladas de productos producidos por la acuicultura española en 2008, Asturias apenas aportó materia prima. El 80 por ciento fueron moluscos. El resto se reparten entre doradas, lubinas, rodaballos y especies fluviales como la trucha. La acuicultura marina en la región es testimonial. Eso no quiere decir que en el sector pesquero no exista interés en desarrollarla y explorar nuevos caminos. Los obstáculos los sirve en bandeja la propia Naturaleza: las condiciones de la costa no son buenas para el negocio.

A la acuicultura continental le va algo mejor. La producción de truchas en las piscifactorías asturianas en 2008 fue de 2.500 toneladas, el 7,5 de la producción nacional. Actualmente en el Principado existen 40 instalaciones dedicadas a la cría de peces. De ellas, 13 están sin actividad, 15 se dedican a la producción de trucha arco iris y una, en Nueva de Llanes, se destinó al rodaballo hasta el pasado mes de diciembre. Actualmente la planta se mantiene abierta, y en buenas condiciones, pero sin actividad.

La compleja orografía de la costa y las rías asturianas no permite abordar proyectos ambiciosos. En cambio, especies como el salmón tienen posibilidades de desarrollarse en cautividad, aprovechando los embalses. En esa teoría se basa el proyecto que se llevará a cabo en Grandas de Salime. Las aguas embalsadas del Navia servirán para sustentar una granja piscícola, promovida por la empresa gallega Marcultura, orientada al engorde de salmones, con una producción de 3.000 toneladas anuales. El objetivo es elaborar y poner a la venta platos precocinados.

La otra experiencia exitosa de acuicultura en la región son las ostras del Eo. Las cuatro empresas que funcionan exportan su producción a Francia. Una de ellas es una concesión de la Cofradía de Pescadores. En el Eo se cría la giga o japonesa. La ría de Villaviciosa está centrada en el marisqueo controlado de especies como la almeja fina, autóctona.

No se trata de un cultivo, pero las investigaciones que se llevan a cabo en el Centro de Castropol benefician a todo el sector. Y es que mientras los empresarios se lo piensan para lanzar nuevas iniciativas, el Principado investiga.

José Francisco Carrasco, jefe de Acuicultura del Centro de Experimentación Pesquera de la Consejería de Medio Rural, con centros en Gijón y Castropol, destaca los proyectos que se realizan con la colaboración de la Junta Nacional Asesora de Cultivos Marinos (Jacumar). Almeja, erizo y pulpo son las especies elegidas y no precisamente al azar. Los tres pueden desarrollarse en un medio «hostil» para el engorde de peces como la desabrigada y batida costa asturiana. El principal problema en las rías es la falta de profundidad, que impide instalar bateas. Dimas García, presidente de la Federación de Cofradías de Asturias, todavía se ríe cuando recuerda las balsas de ocle que instaló en Tazones hace años: «Un buen día el oleaje se lo llevó todo». García ve con escepticismo el desarrollo de la acuicultura en la región. A su juicio, tiene más sentido repoblar la costa con alevines de lubina y dorada. «Fue un proyecto del que hablamos cuando Alberto Vizcaíno era director de Pesca, pero luego quedó en el aire».

Las ostras del Eo, que quieren quedarse

As Figueiras, la empresa de la Cofradía de Pescadores, se convertirá en la cuarta entidad dedicada al cultivo de ostras en la ría del Eo, tras Remastur, Acuicultura del Eo y el autónomo Leopoldo López. La firma quiere promocionar el consumo local. Hasta ahora casi toda la ostra del Eo se distribuye en el mercado francés, por eso Joaquín Fraga, administrador de la sociedad y secretario de la Cofradía, ha diseñado un plan de marketing para cambiar los hábitos. Si lo consigue, aumentarán las ventas.

El pulpo, un exquisito gourmet

Los experimentos que se llevan a cabo con pulpo en la ría del Eo son de engorde de ejemplares, no de cría en cautividad. Tienen su complejidad. Los pulpos no se conforman con cualquier cosa. Por eso la clave es diseñar un pienso sabroso y nutritivo. Los científicos han ensayado distintas dietas artificiales basadas en mezclas de pescados de bajo valor comercial, como sardinas y cangrejos, hasta encontrar un formato de dieta que fuera aceptado por los animales. Lo bueno es que cuando comen engordan con facilidad.

Almejas en la ría de Villaviciosa

En Villaviciosa se desarrolla un plan de explotación de moluscos que no es cultivo propiamente. Un grupo de 25 personas se dedica al marisqueo controlado a partir de repoblaciones periódicas. La semilla de almeja que se desarrolla en el Centro de Investigación de Castropol es la que se «siembra» en Villaviciosa. El trasiego entre rías se limita, de momento a la almeja fina, autóctona y de alto valor en el mercado. El Centro de Experimentación Pesquera repobló en julio de 2006 con 55.000 alevines de almeja fina la ría maliayesa.

Oricios, un manjar asentado

El plan para la recuperación del oricio marcha a buen ritmo en Asturias. En las Pantorgas de Tapia se soltaron 1.200 ejemplares en junio de 2008. A los cien días se comprobó que un doce por ciento se había asentado en la zona, un valor considerado «normal» por los expertos. El proyecto asturiano se lleva a cabo en coordinación con las comunidades de Canarias y Galicia, donde se realizan estudios de engorde en bateas similares a las empleadas para la cría de mejillones. La próxima semana realizará una nueva repoblación en Tapia.

Fuente: http://www.lne.es