Por: I. Guerrero,
La Opinión de Málaga, España.

María del Carmen Álvarez hace un mes que asistió a un congreso internacional de acuicultura en Bangkok donde, dijo, se han visto las bases de esta ciencia. Ayer las exponía en el curso ´Genética y Acuicultura: aportaciones de las nuevas tecnologías´, que imparte la Universidad de Málaga en el Palacio de Beniel de Vélez Málaga.

–¿Qué puede aportar una ciencia como la acuicultura?
–Un aspecto fundamental que se consensuó en el congreso de Bangkok fue la importancia de la acuicultura para alimentar a la población en vías de desarrollo de África y Asia, por lo tanto, se define como un sector productivo con una proyección económica y social a escala mundial de gran importancia como reconoció la FAO en 2007.

–¿Coincide usted con esa conclusión?
–Coincido. La riqueza genética de los organismos acuáticos era algo que se podía explotar indiscriminadamente y no pasaba nada porque no se ven. Ahora la FAO ha incluido en su agenda la regulación de las normativas de explotación y es fundamental que los genetistas adopten un papel activo en la investigación para preservar la diversidad genética y la aplicación de políticas que aseguren el intercambio de recursos genéticos.

–¿Estaban los recursos genéticos atribuidos a unos países concretos?
–Parecía que sí. Era una riqueza del planeta que no podía ser exclusivamente de los países ribereños, entiendo que no se pueden explotar en beneficio de unos pocos sino que se compartan de manera equitativa entre los países más poderosos y los más necesitados.

–¿Cómo se explota la acuicultura en España?
–En España la acuicultura tiene un peso relativo por comunidades autónomas. Galicia es la pionera en apostar por esta actividad. Andalucía le da todavía prioridad al sector turístico y, pese a tener costas para el cultivo marino, no se ha dado el salto definitivo.

–¿En qué está mejorando la genética en la acuicultura?
–La incorporación de marcadores moleculares y de herramientas genómicas están facilitando la aportación de mapas genéticos y sistemas más completos para llevar a cabo una mejora genética basada en el conocimiento de las secuencias de genes y de cualquier rasgo de los organismos que se cultivan que pueden tener interés, como la resistencia a enfermedades o la similitud analógica.

–¿Qué avances se han conseguido en peces transgénicos?
–Se han realizado aportaciones biotecnológicas y otras manipulaciones genéticas de los subacuáticos pero son herramientas muy arriesgadas cuyos resultados y efectos no pueden controlarse. Se han obtenido larvas transgénicas de especies como el salmón y la carpa resistentes a enfermedades pero, por ejemplo, en Canadá los transgénicos de salmones están a la espera de la aprobación de las autoridades estadounidenses para su comercialización.