(El Universal). Al detectar en las lagunas costeras tabasqueñas la presencia de microorganismos conocidos como marea roja, que producen toxinas dañinas para el ser humano, la Secretaría de Salud de Tabasco (SST) alertó a la población a evitar el consumo de moluscos, principalmente ostión, ostras y almejas.

 

En un comunicado la noche del sábado, la dependencia responsable de la sanidad estatal indicó que como parte de las acciones de vigilancia que realiza en las costas del estado, recientemente se identificó un incremento de las algas que producen el fenómeno natural de marea roja.

Sin embargo, la SSP no aclara si también se decretó veda en la pesca de estas especies marinas, de cuya producción y captura en Tabasco viven al menos unas tres mil familias de los municipios costeros de Cárdenas, Comalcalco, Paraíso y Centla.
En junio del 2005, la fecha más reciente en que se detectó la marea roja en el litoral tabasqueño, se decretó la veda, comercio y consumo de moluscos durante dos meses y provocó una severa crisis económica de los cooperativistas ostioneros.

El director de Protección contra Riesgos Sanitarios, Raúl González Loaiza, informó que la presencia del microorganismo por arriba de los límites de seguridad ha provocado la presencia de marea roja y la toxina, la cual principalmente es filtrada y portada por ostiones, ostras y almejas.

En el caso de los peces no existe riesgo en su consumo, pues no son portadores de esos microorganismos, sino sólo los moluscos que son filtradores de grandes cantidades de agua y concentran el microorganismo.

El funcionario advirtió que de ingerirse moluscos contaminados, podría causar diarrea, calambres abdominales, escalofríos y vómito a las pocas horas de haberse consumido, ya sean crudos o cocidos.

Señaló que la duración de este fenómeno es muy variable, pues depende de factores ambientales, tales como sustancias nutritivas, temperatura, salinidad, PH, y de la corriente marina, por lo que puede durar semanas o hasta meses.
La toxina de la marea roja es resistente al calor, de manera que aún la cocción no destruye la toxina, por lo tanto no hay que consumirlo en ninguna forma.

Cuando la ingiere el ser humano le produce síntomas digestivos pero también síntomas neurológicos, por lo que unas tres o cuatro horas después de haber consumido el ostión le produce vómito, diarrea, dolor abdominal, pero más tarde puede aparecer deterioro de su estado neurológico, estado de coma, convulsiones e incluso la muerte.

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