Por: Selina Otero.      
Faro de Vigo. Vigo, España. 

Son 24 las ubicaciones para instalar piscifactorías a lo largo del litoral gallego las que están pendientes de revisión por parte del Gobierno gallego. Se trata de espacios para construir nuevas granjas acuícolas o ampliar las ya existentes que los técnicos de la Administración necesitan confirmar (en cuanto a parámetros medioambientales y paisajísticos) antes de dar luz verde a un plan acuícola que, el sector, espera que se definitivo, "porque está en juego el liderazgo de Galicia como principal productor de especies en cautividad en la Unión Europea", según el colectivo de productores de peces planos de la comunidad.

Pese al blindaje, Galicia sigue siendo el principal productor de rodaballo, lenguado y besugo, copando el 80% de la producción comunitaria en los llamados peces planos. Según el sector se trata de una posición privilegiada que Galicia "no puede perder". "Tenemos que ir a más porque si esto se bloquea habrá empresarios que inviertan en Portugal o en Francia, como ya ha ocurrido", advierten. Según los cálculos de la Asocación de Productores Aroga, Galicia logrará triplicar su producción de rodaballo en 2017 si se da luz verde a un nuevo plan de acuicultura y se desbloquea la construcción y la ampliación de piscifactorías.

Es que el proyecto del nuevo mapa acuícola de Galicia acumula un retraso de más de cinco años. Esta parálisis ha impedido a los productores gallegos ampliar su stock en proporción a sus posibilidades, desperdiciando un potencial que convierten a la autonomía en un espacio idóneo para competir incluso con los líderes mundiales en engorde de pescado, como son China, Chile, Japón,Vietnam, Tailanda, Indonesia o Corea.

En 2005 el anterior Gobierno del PP aprobó, en su recta final, un plan de parques de tecnología agroalimentaria (con 21 ubicaciones para granjas acuícolas) que el bipartito frenó al llegar al Gobierno. Casi la mitad de las zonas elegidas pisaban Red Natura y no respetaban espacios con protección especial. El Ejecutivo de Touriño, tras un intenso estudio, diseñó en 2008 un nuevo mapa de piscifactorías (con 24 ubicaciones: 13 nuevas y 11 ampliaciones) que tampoco salió adelante. Ante las más de mil alegaciones presentadas por parte de concellos gallegos que se niegan a albergar granjas (Oia, Muxía, Porto do Son, Camariñas o Malpica, entre otros) el actual Ejecutivo de Feijóo hizo lo propio: paralizó de nuevo el plan y decidió someterlo a examen. De nuevo el fantasma de la Red Natura y los posibles daños por vertidos en zonas naturales chocan con los intereses empresariales y con el liderazgo de la acuicultura gallega. Esta es la fase actual. La Consellería do Mar se limita a informar que están revisando punto por punto los dos planes anteriores y evita, de momento, entrar en detalles sobre ubicaciones definitivas. En total: más de cinco años de bloqueo. Para los empresarios, a día de hoy, el agua les está llegando al cuello porque, en estos momentos, el Ejecutivo gallego se arriesga a perder más de 500 millones de euros en fondos comunitarios (2007-2013) "si no se aprueba un plan ya", advierten.
La inversión estimada, en líneas generales, es de más de 390 millones de euros y la creación de empleo ascenderá a 2.200 nuevos puestos, calculando una ratio de un empleado por cada 11 toneladas de peces planos producidos.

Pese al bloqueo de nuevas granjas, la evolución de producción de rodaballo ha seguido una línea ascendente en los últimos años, pasando de 3.790 toneladas en 2005 a 7.122 en 2008. Precisamente en 2008, según el último informe de Apromar (Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos), se incrementó un 25% el stock de peces planos respecto a 2007. "El último aumento se debe a la incorporación de la planta de Pescanova en Xove, con 1.200 toneladas de producción. El problema es que con las granjas actuales tenemos un techo, por eso debemos ampliar miras y llevamos años estudiando esta ampliación. Ahora estamos en 7.000 toneladas anuales. Si se aprueban las nuevas plantas llegaremos a las 20.000 toneladas en 2017 en rodaballo y lenguado, aunque el rodaballo seguirá siendo nuestro fuerte. Supone un gran paso; triplicar nuestra capacidad", explica Fernando Otero, gerente de la Asociación de Productores de Rodaballo de Galicia (Aroga). Como representante del sector, le preocupan los plazos: "necesitamos una solución urgente para no perder los fondos comunitarios", advierte. "Vamos muy justos. 2013 es el límite. Debemos aprobar el nuevo plan en cuatro meses. Luego se necesita un año para la tramitación y un año y medio o dos años para su construcción y puesta en marcha. Son plantas grandes que, una vez construidas, tardan dos años en producir el primer stock. Son procesos lentos", añade Otero, quien evita entrar en el debate de las zonas protegidas. "Nosotros cumplimos los parámetros ambientales necesarios y lo tenemos muy estudiado para integrar las plantas en el paisaje, además de la depuración. Es responsabilidad de la Administración darnos seguridad jurídica para nuestras inversiones", aclara Otero.