(El Progreso). Un equipo de investigadores de la Escuela Politéctica Superior de Lugo está estudiando la utilización de redisuos de concha de mejillón con fines agrarios, forestales e incluso industriales (como la construcción de carreteras). Galicia produce anualmente uns 256.000 toneladas de este bivalvo, que generan 80.000 toneladas de residuos.

 

Dichas magnitudes sitúan a la comunidad autónoma como la segunda productora mundial de mejillón, después de China, al tiempo que han permitido la creación de 9.000 emplesos directos y unos 20.000 indirectos. Pero los residuos generados se acumulan en ocasiones en zonas poco acondicionadas para este propósito, creando un efecto visual y olfativo indeseado, con graves perjuicios también desde el punto de vista ambiental, según la investigadora principal de este proyecto, la profesora Esperanza Alvarez Rodríguez.

Ante las dificultades para eliminar las conchas de mejillón, se pusieron en marcha procesos de trituración y posterior secado, incluso se llegó a provocar su calcinación para su utilización en diversas actividades. En la actualidad, hay empresas que transforman y comercializan estos residuos para su aplicación en sectores diversos, aunque no existen por el momento estudios sobre el comportamiento y los efectos que producen.

Por ello, el equipo que dirige la profesora Alvarez investiga el posible aprovechamiento de la concha de mejillón en diversas aplicaciones agronómicas, forestales e industriales.

Eficacia

Actualmente, los investigadores están comparando la eficacia de este residuo con la caliza comercial, con el fin de utilizarlo como enmendante de los suelos agrícolas.

Aunque en Galicia existe un elevado potencial de productividad forestal, una de las limitaciones para algunas especies es la acidez del suelo. Sin embargo, no existe tradición en el encalado de los suelos forestales.

Por esta razón, se estudia la viabilidad de la concha de mejillón como material enmendante en suelos y su posible uso extensivo en el monte, dado su bajo coste. Ello podría permitir ampliar la producción de especies más sensibles a la acidez.

Conchas y lodos

Dentro de este mismo proyecto, los investigadores están mezclando la concha con otros residuos, con el fin de mejorar la capacidad fertilizante de estos últimos.

Este es el caso de los lodos procedentes de estaciones depuradoras de aguas reisuduales, complementados con subproductos adicionales -en particular cenizas de biomasa- que mejoren aspectos físicos de la mezcla.

Las características alcalinas de las conchas calcinadas, junto con el reducido tamaño de partículas, considera Esperanza Alvarez que deben facilitar la estabilización química de los lodos, promoviendo la maduración de la materia orgánica, la inactivación de organismos patógenos y la reducción de los olores desagradables ligados a los lodos de las depuradoras.

Los investigadores evalúan también los eventuales riesgos de contaminación de aguas vinculados con la utilización de las mezclas en el ámbito agronómico.

Por último, este equipo está caracterizando así mismo el residuo de mejillón para explorar la posibilidad de emplearlo como material de construcción, en particular en la construcción de carreteras.

Fuente: http://www.elprogreso.es