Gran Canarias (Canarias 7). Si hace cinco años no querían ni oír hablar de la acuicultura, en el último año la oferta y, sobre todo, la falta de atún, ha llevado a la cofradía de pescadores de Mogán a formarse para trabajar o asociarse con una empresa de acuicultura que se instalará en aquellas aguas.

 

Melenara ha sido la cofradía pionera en participar en las labores propias de una empresa de acuicultura. En ella, los pescadores desarrollan las tareas que corresponden de los operarios, desde la ceba de los peces hasta su captura para la venta.

La medida ha sido bien acogida en Mogán, y la cofradía empezará pronto a colaborar con una empresa que se instalará en las aguas cercanas. Será para los pescadores un ingreso más y les servirá para paliar la bajada de las capturas de atún.

Según explica Rubén Déniz, patrón mayor de la cofradía de pescadores de Mogán, «los cerqueros cogen el atún, lo tienen en cercos durante cinco o seis meses en África y ese pescado no puede subir a donde antes lo capturábamos». Esa bajada en las capturas, que se traduce en una pérdida de ingresos será paliada con su participación en la acuicultura.

«Los pescadores podrán ser socios o trabajadores», asegura Domingo Bueno, consejero de Pesca del Cabildo e impulsor de la participación de los artesanales en las granjas de peces. «No tenemos aún las competencias íntegras sobre acuicultura, pero insistimos en la formación de los pescadores porque además permitirá que la gente de la mar siga vinculada a este sector y no desaparezca. Además, tendrán parte en el pescado que vendan de su trabajo en las jaulas».

Apoyo. La Isla cuenta con 300 licencias de barcos artesanales divididos en siete cofradías -Agaete, San Cristóbal, Melenara, Castillo del Romeral, Arguineguín, Mogán y La Aldea- que en total levantaron el pasado año 2.533 toneladas de peces.

El sector, alega Rubén Déniz, no atraviesa su mejor momento «pero tampoco cuenta con ayudas suficientes más allá de las del Cabildo de Gran Canaria, que ha participado en diferentes programas de subvenciones. El caso es que si no contamos con el apoyo de la administración, como es el caso del Gobierno de Canarias, cuyo consejero no atiende nuestras reivindicaciones, vamos camino a la desaparición. Ahora nos empezamos a formar en la acuicultura, pero la pesca no puede desaparecer porque además cuando uno la lleva en la sangre no hay forma de quitársela de encima».

La falta de tripulantes es también uno de los problemas a los que se enfrenta el sector «no sé si mis nietos seguirán con la pesca, pero los hijos de los pescadores podrán estar al lado de las jaulas de acuicultura. Y habiendo visto a sus padres pescar siempre, seguro que algo les tira».

Fuente: http://www.canarias7.es